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“El bueno, el feo y el malo”: Western progresista en Barcetona

Queridos lectoras, lectoros y lectores, he de confesaros que esta semana he disfrutado contemplando, desde la “Stellar Fools”, el western que las fuerzas de regreso han montado en la racista localidad de Barcetona. El espectáculo me ha retrotraído con cariño a mi infancia (esa patria que nunca abandonamos) cuando asistía, en los cines de Vigo, a las sesisiones contínuas de la  mítica película de Sergio Leone, “El bueno, el feo y el malo” (“Il buono, il brutto, il cattivo”).

Pero he de confesaros también que me ha costado mucho asignar el reparto de personajes porque todos lo asistentes y asistentas al western eran malos y, además, muy feos. Pero he tratado de asignar papeles con enorme esfuerzo y el siguiente resultado:

El papel de BUENO -e incluso de bello- se lo disputaron Pedrígula por sus labores indudables de implantación de una tiranía en Genomia por el eficaz procedimiento de meter a las ranas de los genomieses -o era españoles?- en un cubo de agua fría e ir calentando la temperatura hasta cocerlos vivos sin que se enteren;  y el Delcytero, por su contribución -interesadísima por bien remunerada- a la extensión de las narcodictaduras por todo el mundo.

El papel de FEO lo interpretó Lolo de la Selva, esa joven promesa del progresismo carioca cuya apariencia no deja lugar a dudas sobre el papel asignado y que, además, puede interpretar cómodamente el papel de malo por su historial corrupto.

El papel de MALO lo bordó Gustav Petrus que entró en escena un tanto perjudicado, tambaleándose por una mezcla de bebidas espiritosas y polvo blanco alucinógeno. También él mereció el doble papel de feo por razones evidentes.

Como se trataba de una cumbre -¿o era cueva?- progresista también se respetó la cuota de género con la intervención estelar -en el papel de FEA/MALA– de Claudia Shipiritaum que entro en escena dando los perdones “urbi et orbe” a las ranas prubardes (prudentes y cobardes) de los genomieses -¿o era españoles?- por el genocidio cometido hace más de quinientos años con los pueblos pacíficos de la zona que tenían la bonita costumbre culinaria del canibalismo.

La cumbre/sima progresista acabo entronizando a Pedrígula como némesis de Zanahorio y líder progresista providencial del Mundo ¿libre? que tuvo la amabilidad de pronunciar un discurso inteligente e impactante diciendo “No a la guerra, si a la paz; no a las derechas, si a Fumanchu; no a los asesinos, si a Reinaldo Igueto” y así sucesivamente. Discurso vibrante que culminó gritado la célebre frase de la intelectualidad progresista: “este partido lo vamos a ganar”.