Iniciamos con esta una serie de entradas veraniegas sobre algunas de las muchas consecuencias económicas de los caos reiterados de servicios públicos esenciales (eléctricos y ferroviarios) que asolan nuestra Nación doliente en los últimos tiempos recurriendo a una metáfora de escalada a los ochomiles del Himalaya para mostrar así el sufrimiento que soporta la ciudadanía. Comenzamos por el caos ferroviario por ser el más reciente y reiterado y seguiremos la próxima semana con el caos eléctrico del pasado 28 de abril.
A) La serie sobre los caos de servicios públicos esenciales, sus repercusiones económicas y la dignidad cívica
En la entrada de 1 de agosto asumimos ante nuestros lectores el siguiente compromiso: “Nos ocuparemos también de algunas tareas pendientes que parecen haber quedado arrumbadas en el olvido de los focos mediáticos, tan sesgadamente caprichosos; como son las responsabilidades derivadas de los acontecimientos caóticos acaecidos recientemente en el espacio eléctrico y en el ferroviario. Nos parece que es necesario volver la atención a estos acontecimientos -interesadamente olvidados- tan dañosos para millones de nuestros conciudadanos y para miles de empresas de nuestro país”.
Pues bien, cumpliendo el compromiso asumido, nos ocuparemos de algunos aspectos de los caos indicados de servicios públicos esenciales. Y, dado que dichos acontecimientos comparten el común denominador de su naturaleza caótica, no está de más recordar la definición de “caos” que nos brinda el Diccionario de la RAE como “estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos” con variedad de sinónimos como “desorden, confusión, embrollo, vorágine, anarquía, desorganización, enredo, desconcierto, choricera, berrodo, burundanga, lío”.
Establecido lo anterior, debemos reparar en que una sociedad que se presume avanzada como la española no puede normalizar lo anormal y digerir de forma pasiva escándalos de corrupción y situaciones caóticas en sus infraestructuras esenciales -hechos íntimamente vinculados- que, a fuerza de repetirse, no pasan de las noticias de prensa que relatan la indignación de millones de ciudadanos que, al tiempo que pagan sufridamente impuestos confiscatorios de los frutos de su trabajo, se ven sometidos a esperas de más de 14 horas encerrados en los ascensores que debieron elevarlos en los edificios o en los trenes que debían conducirles rápidamente -y hasta hace poco tiempo lo hacían- a sus destinos, sin agua ni comida y sufriendo temperaturas inhumanas.
Nos parece que la reacción de indignación que se extiende en la población española desde hace ya demasiado tiempo, siendo justa, no es suficiente y es llegada la hora de exigir explicaciones y responsabilidades a los políticos responsables de tanto desaguisado.
Estas exigencias de explicaciones y responsabilidades resultan tanto más justificadas cuanto más se extiende la convicción, basada en indicios penalmente consistentes de que, detrás de este escenario de caos, se esconde una corrupción que ha ido drenando los recursos públicos, en gran parte procedentes de los fondos “Next Generation” de la UE; que debieran haber sido destinados, entre otros fines, al mantenimiento de las infraestructuras que ahora colapsan.
Dicho lo anterior, recordamos que, en este blog, nos hemos ocupado de las primeras manifestaciones del caos de nuestros servicios públicos que, pareciendo crítico, ha transmutado en crónico particularmente en el tráfico ferroviario de los trenes -antaño- de alta velocidad- y -hogaño- de alta impuntualidad y lentitud. En efecto, el pasado día 29 de abril, dedicamos una entrada de este blog -titulada “Reflexiones desde el caos (KA28). Lecciones de DORA”- a ofrecer a nuestros lectores unas reflexiones de urgencia sobre las repercusiones en el mercado financiero del caos sufrido el anterior día 28, día que decíamos merecía, por derecho propio, pasar a la “Historia de la ineficiencia” de España. Después, en la entrada de 5 de mayo de este año 2025 -titulada “Luz, más luz”. “Crónica de un apagón anunciado”. Nuevas reflexiones sobre el caos eléctrico (KA28) y sobre el nuevo caos ferroviario (KM05)- celebrábamos la semana del caos eléctrico del día 29 de abril (KA28) con un nuevo caos ferroviario (KM05) que, en contra de nuestras intenciones, nos impelía, lamentablemente, a incidir de nuevo en las causas y efectos del KA28.
B) La noticia: El enésimo caos ferroviario de 6 de agosto de 2025
Los medios de comunicación del pasado 6 de agosto -de muy distintas “sensibilidades”- coincidían en dar noticia destacada del enésimo caos ferroviario acaecido con los trenes de ¿alta velocidad? en el Sur de España. Sirvan como ejemplos los siguientes:
“Nuevo caos ferroviario: una avería paraliza la entrada y salida de trenes de alta velocidad de Sevilla. Una avería entre Majarabique y Santa Justa provocó este martes durante más de cuatro horas el bloqueo de al menos seis convoyes. Pasada la una de la madrugada, Adif informó de que la circulación quedaba restablecida” (El Confidencial, Por Carlos Rocha. Sevilla, 06/08/2025 – 00:33)
“¿Qué está pasando en España con el «caos» en la red ferroviaria? Las últimas semanas y meses han sido complicadas para la red ferroviaria, especialmente la que va al sur” (Cadena SER, Eduardo Hernández Ojeda, 06/08/2025 – 14:55 CEST).
B) El escarnio: “Disculpen las mejoras”
Mientras los ciudadanos asistimos, atónitos, al lamentable espectáculo del caos ferroviario, debemos soportar escarnios -“burla tenaz que se hace con el propósito de afrentar” (RAE)- que superan en mucho la dignidad cívica. Así, vemos como el ministro del ramo, en tono chulesco y sin vergüenza alguna, se vanagloria de lo que debiera disculparse. Y, peor aún, vemos como la empresa pública encargada del transporte ferroviario lanza campañas publicitarias -con eslóganes como “Disculpen las mejoras” o ”Gracias por la paciencia”- que únicamente pueden ser entendidas como escarnio para los viajeros estáticos (nuevo tipo de ciudadano que contempla como el sedicente “progresismo” les convierte en rehenes de sus propios, anhelados y frustrados viajes). Mensajes sesgados por la pasividad del público al que se dirigen, diseñados y encargados por sujetos sabedores de su apatía cívica. Campañas publicitarias que insultarían la inteligencia de una ciudadanía que conservara un mínimo de dignidad cívica.
Item más, la misma ciudadanía maltratada en los trenes, puede leer -mientras están paradójicamente inmóviles- los siguientes titulares propios de un masoquismo ciudadano: “Pardo de Vera, ante el juez: “Koldo me decía: ‘Bonita, te tienes que llevar bien con el ministro”. La expresidenta de Adif se autoexculpa, apunta al exasesor de Ábalos y afirma que se “mofaba” de ella cuando se quejaba de su insistencia” (El País, J. J. Gálvez, Madrid – 21 JUL 2025 – 18:42 CESC).
“El juez retira el pasaporte y prohíbe salir del país a Pardo de Vera, que niega adjudicaciones irregulares en el caso Koldo. Pardo de Vera y Herrero han negado su participación en estos amaños de obras públicas a cambio de mordidas. La expresidenta de Adif también ha asegurado que no participó en la contratación de Jésica Rodríguez en Ineco” (RTVE.es, 21.07.2025 – 07:10).
Y, ante esta presunta corrupción, es lícito preguntarse si los caos ferroviarios son fruto de la casualidad o mejor parece que son resultado de la causalidad.
C) Estado de situación: causas ciertas v. causas inciertas
A la espera de una explicación plausible del caos ferroviario que tiene instalados a nuestros trenes de alta (¿?) velocidad “en vía muerta”, nos parece que de la información públicamente disponible se puede inferir que se han identificado algunas causas ciertas de esta crisis (el defectuosisimo mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias) frente a otras explicaciones como causas inverosímiles que partiendo de hechos ciertos (robos de cobre) no resisten un análisis racional como explicaciones de los caos, por la experiencia histórica de robos reiterados sin tales consecuencias y por su falta de repercusión directa los elementos causantes de aquellos caos.
Nos parece que la identificación de las causas del caos resulta decisiva porque de ella derivará la de los responsables.
D) Efectos: Daños directos v. daños indirectos
Cuando pasamos “de las musas al teatro”, debemos comenzar por distinguir entre los daños directos y los daños indirectos sufridos por miles de ciudadanos a resultas de los caos del servicio público esencial ferroviario. En general podemos calificar de daños patrimoniales directos los sufridos, por ejemplo, por quienes perdieron conexiones con otros viajes, sin poder resarcirse a falta de un seguro de viajes o de una aseguradora obligada a pagar las indemnizaciones. Todo ello dejando aparte los evidentes daños morales sufridos, amén del daño reputacional el Reino de España como potencia turística y a sus empresas.
E) Repercusiones en el mundo del seguro
Poníamos punto final a la entrada de este blog del pasado día 27 de mayo –titulada “La alargada sombra del COVID en el seguro: Sentencias del Pleno de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo de 21 de abril de 2025 sobre el impacto del COVID 19 en los seguros de perdida de beneficios por interrupción de empresa”- con unas reflexiones “sobre la eventual aplicación analógica de la doctrina sentada por la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo a determinadas situaciones caóticas recientes (el apagón eléctrico de 28 de abril y el caos ferroviario de 5 de mayo)” en las que advertíamos: “Nos parece que resulta de indudable interés proyectar la doctrina jurisprudencial sentada por las tres Sentencias del Pleno de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo de 21 de abril de 2025 a la conflictividad que derivará, sin duda, en un futuro próximo en el campo de los seguros a raíz de las reclamaciones y, en su caso, demandas que interpondrán una multitud de asegurados frente a sus aseguradoras de daños reclamando las indemnizaciones derivadas de los acontecimientos caóticos recientemente acaecidos en nuestro país”. Pues bien, ante la reiteración patológica del caos ferroviario, nos parece que la advertencia entonces realizada mantiene su plena actualidad.
Si limitamos nuestra atención a los seguros contra daños -dejando para mejor ocasión las múltiples repercusiones que los caos señalados tendrán en los seguros de personas (vida, accidentes y salud)- debemos llamar la atención sobre los seguros de viajes y sobre las subrogaciones de los aseguradores en las acciones de los asegurados indemnizados frente a los responsables del caos ferroviario. En efecto, queremos destacar que el pago de las indemnizaciones por los aseguradores que se subrogarán en los derechos y acciones que, por razón del siniestro, correspondieran a aquél frente a terceras personas responsables del mismo y hasta el límite de la indemnización pagada (art. 43 LCS).
Nota bibliográfica: el lector interesado en estas repercusiones del caos ferroviario en el mundo de los seguros y en la jurisprudencia que interpreta la LCS puede examinar las muchas entradas de este blog que se refieren a ellos; así como nuestra “Guía del Contrato de Seguro”, 2ª ed., Colección Monografías Aranzadi, Aranzadi, Cizur Menor (2022).