Dado que, en la entrada de 1 de agosto, nos comprometimos con los lectores de este blog a ocuparnos de la escandalosa arbitrariedad en la gestión de los Fondos Europeos para paliar los efectos catastróficos del COVID que nos permitimos rebautizar -por las razones que pasamos a exponer- como los Fondos “Last Generation” y dado que tenemos la fea -por pintoresca en los tiempos que corren- costumbre de hacer honor (palabra exótica donde las haya) a la palabra dada, ofrecemos al respetable algunas reflexiones modestas por si le pueden ser de provecho en estos días de “neuronas caídas”.
Noticias de la trama putrefacta
La prensa de finales del mes de julio sorprendía, una vez más, nuestra capacidad de asombro y removía de nuevo nuestra indignación -sentimiento éste tan íntimo que nos parece único- con noticias del siguiente jaez: “La trama Koldo se interesó por fondos europeos para I+D y por lograr contactos en FCC y la SEPI. Los audios revelan que el exasesor de Ábalos incluso recibió una oferta para una inversión millonaria en una fotovoltaica chilena” (ABC. Javier Lillo. 28/07/2025).
Lo malo de estas noticias es que insistían en los indicios abrumadores previos que decían: “Investigación de la Guardia Civil. (XXX) adjudicó más de dos millones de fondos europeos a la red de Cerdán y Koldo. Su ministerio adjudicó 2 millones a Obras Públicas y Regadíos cuando la empresa ya había sido señalada por Víctor de Aldama en el Tribunal Supremo por pagar presuntas mordidas” (El Confidencial, Borja Negrete. 24/06/2025).
Item más, noticias anteriores señalaban: “El Gobierno asegura que los proyectos financiados con fondos europeos en la trama Koldo-Cerdán-Ábalos serán paralizados. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, asegura que «saldrían de la financiación europea para evitar cualquier elemento de conflicto». El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, comparecerá este lunes en la Comisión Mixta para la Unión Europea para rendir cuentas sobre la evaluación de los fondos europeos, justo en plena polémica por si estas partidas se han destinado a proyectos vinculados al ‘caso Koldo’. Tal como viene recogido en el decreto para la ejecución del Plan de Recuperación, el ministro acudirá a su comparecencia trimestral en la Comisión Mixta donde se congrega Congreso y Senado para dar cuenta del nivel de ejecución de estos fondos europeos” (La Razón, 22.06.2025”. “El Gobierno teme una intervención de la Fiscalía Europea por el ‘caso Koldo’ y el uso indebido de fondos europeos La preocupación en Moncloa crece tras conocerse que varias obras bajo sospecha en la trama de Cerdán, Ábalos y Koldo se financiaron con dinero comunitario”. Y “el Gobierno de España observa con inquietud la posibilidad de que la Fiscalía Europea inicie una investigación formal sobre el conocido ‘caso Koldo’, en el que están implicados el exministro José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García, y el exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, por presunta malversación de fondos europeos destinados a infraestructuras” (El Diario de Madrid, 15.06.2025).
Crónica de una arbitrariedad administrativa anunciada: la gestión de los Fondos Europeos Last Generation
Estas noticias de la trama putrefacta liderada por un personaje atrabiliario y ¿omnipotente? (¡!) que es el síntoma y la anécdota nauseabunda de la categoría de la enfermedad crónica de la corrupción política en la que vivimos pacientemente -y nos tememos que cómodamente- instalados nos han traído a la memoria algunas entradas en las que anunciábamos -no por tener virtudes adivinatorias, sino por la evidencia del mecanismo administrativo predispuesto- el tenebroso futuro de la gestión de los Fondos Europeos que ha combinado, con auténtico virtuosismo, falta de aplicación y descontrol (o ¿control interesado?). En este último sentido, nos permitimos poner el ACENTO en la protagonismo de algunos lobbies cercanos al poder político en la distribución de dichos fondos y el control indolente de la Comisión Europea sobre la supervisión democrática de estos fondos europeos.
Valga como ejemplo la entrada de este blog de 20 de febrero de 2023 en la que ofrecíamos una ”Crónica de una arbitrariedad administrativa anunciada: ante la gestión los Fondos Europeos Next Generation”. Reproducir literalmente el texto de esta entrada que acredita que acredita como hemos sido -y todavía somos al amparo de la libertad de opinión- la “voz que clama en el desierto” de intereses espurios y del silencio espeso de empresas que pretendían beneficiarse -y en muchos casos se han beneficiado- del “mana” corrupto.
Procedamos con la entrada de 20 de febrero de 2023 titulada “Crónica de una arbitrariedad administrativa anunciada: ante la gestión los Fondos Europeos Next Generation”:
“Rogamos por anticipado al lector de este blog que disculpe nuestra insistencia en constatar lo que es -en nuestra modesta opinión de profesor universitario- una arbitrariedad administrativa anunciada. Y la calificamos de anunciada porque desde el ya remoto -en la caprichosa memoria- mes de diciembre de 2020 llevamos advirtiendo desde este blog de los defectos sistémicos de diseño del mecanismo legal de reparto de los fondos europeos en España que -a nuestro parecer- conducen indefectiblemente a mutar la necesaria discrecionalidad administrativa en arbitrariedad y descontrol. Remitimos al lector interesado en profundizar en la materia -si lo hubiere- a la nota bibliográfica final.
Nos parece oportuno insistir en nuestro modesto parecer que -como “voz que clama en el desierto”– llevamos repitiendo desde el mismo origen de reparto de los cuantiosísimos fondos europeos ante las últimas noticias relevantes -y un tanto paradójicas- de la concesión, por la Comisión Europea, del tercer tramo de ayudas el pasado viernes día 17, y el “desembarco” en Madrid, este lunes día 20, de una delegación del Comité de Control Presupuestario del Parlamento Europeo.
Y puesto que es posible que nuestro diagnóstico sobre los defectos sistémicos de diseño del mecanismo legal de reparto de los fondos europeos en España que conducen a la arbitrariedad y el descontrol este equivocado, lo sometemos al escrutinio público de nuestros lectores; recordando, simplemente, que en la entrada de este mismo blog del pasado día 30 de abril de 2021 sobre “La gestión futura de los fondos europeos para apoyar la recuperación tras la crisis de la COVID-19. Un panorama inquietante” (en la que resumía mi conferencia del 29 abril 2021 sobre “Los fondos europeos para apoyar la recuperación tras la crisis de la COVID-19” dentro del Ciclo de seminarios sobre Derecho de la Unión Europea que se celebró en el ICAM) ya manifestamos nuestra “Inquietud por la gestión futura de los fondos europeos para apoyar la recuperación tras la crisis de la COVID-19 en España” diciendo:
Los cuatro factores patológicos (IDDA)
“En el segundo apartado de mi exposición, explique las razones de mi inquietud por la gestión futura de los fondos europeos que nacen de un ejercicio de lógica jurídica que se puede exponer como un razonamiento en 4 fases que van de la indeterminación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española a la discrecionalidad en su interpretación para llegar -una vez verificado el descontrol jurídico- a la previsible arbitrariedad, de que la que ya tenemos muestras elocuentes. Expuse cada uno de estos cuatro factores (IDDA):
a) La Indeterminación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española afecta tanto a las inversiones como a las reformas.
b) La discrecionalidad en la interpretación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española por el poder ejecutivo que será directa consecuencia de la anterior sobreabundancia de conceptos jurídica y económicamente indeterminados del que esta plagado. Con el peligroso resultado añadido de la dificultad del control judicial de los actos administrativos de ejecución de dicho Plan de Recuperación mediante la inversión de los fondos europeos a través de cuantiosísimas ayudas públicas.
c) El descontrol que, en el anterior contexto de gestión discrecional por el ejecutivo de los fondos europeos para apoyar la recuperación tras la crisis de la COVID-19 en España, con un difícil control judicial de los actos administrativos de ejecución de dicho Plan de Recuperación; se alza en forma de ausencia de un sistema de controles jurídicos tanto parlamentarios como administrativos de dicha gestión.
d) La arbitrariedad como resultado final inquietante de una estructura jurídica susceptible de amparar una gestión arbitraria por el ejecutivo de los fondos europeos para apoyar la recuperación tras la crisis de la COVID-19 en España, con un difícil control judicial de los actos administrativos de ejecución de dicho Plan de Recuperación.
Conclusión: un panorama inquietante
Y poníamos punto final a esta entrada de este mismo blog del pasado del día 30 de abril de 2021 -¡hace prácticamente dos años!- con la siguiente conclusión que transcribimos tal y como fue escrita , sin añadir ni quitar una coma:
“La gestión futura de los fondos europeos para apoyar la recuperación tras la crisis de la COVID-19 en España: un pasado con sombras de arbitrariedad, un presente indefinido y un futuro inquietante
Nos referimos a un pasado reciente con sombras de arbitrariedad porque la Justicia Europea exige que las ayudas públicas a las empresas afectadas por la pandemia de COVID-19 cumplan tres requisitos esenciales para que sean conformes con el Derecho de la Unión: La importancia de las empresas beneficiadas que deban tener carácter estratégico para el Estado que las concede; la viabilidad de las empresas beneficiadas en el sentido de que un juicio de probabilidad basado en los datos disponibles permita predecir racionalmente su supervivencia; y la causalidad en el sentido de que las empresas beneficiadas precisen las ayudas públicas como consecuencia de la pandemia de COVID-19. En España, la concesión de ayudas públicas a empresas de peso estratégico insignificante o cuya viabilidad estaba comprometida desde mucho antes de la pandemia del COVID 19 puede causar, en el futuro próximo, graves problemas derivados de demandas de otros Estados miembros de la UE o de empresas radicadas en dicho Estados ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Es por ello por lo que nos invade una cierta inquietud por ante la calidad jurídica de la gestión futura de los fondos europeos para apoyar la recuperación tras la crisis de la COVID-19 en España.
Nota bibliográfica: El lector interesado en profundizar en la materia -insistimos, si lo hubiere- puede consultar nuestros estudios sobre “El plan de inversión que cambiará Europa y España en el próximo sexenio: el instrumento de recuperación de la Unión Europea y el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de España” y “Las doce claves del plan de inversión que cambiará Europa y España en el próximo sexenio”, Diario La Ley, Nº 9774, Sección Tribuna, 20 de enero de 2021. Así como las entradas de nuestro blog de regulación financiera (ajtapia.com) de 24.12.2020 sobre “¡Bienvenido Mr. Marshal! El Instrumento de Recuperación de la Unión Europea para apoyar la recuperación tras la crisis de la COVID-19”; 04.02.2021 sobre “La sorprendente convalidación del Decreto-ley 36/2020 sobre el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para ejecutar 140.000 millones de euros que corresponderán a España de los 750.000 millones de euros del Fondo Next Generation UE”; de 18 y 19 de febrero de 2021 sobre “El espejismo del “Maná” de los fondos europeos para apoyar la recuperación tras la crisis de la COVID-19: Un proceso largo y complejo. La aprobación por el Parlamento Europeo, el 10 de febrero de 2021, del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la UE”; de 11.03.2021 sobre “El Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la UE establecido por el Reglamento (UE) 2021/241 de 12 de febrero de 2021 (1). Estructura del MERER”; de 15.04.2021 sobre “Como evaluará la Comisión Europea el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que presentará en Gobierno español para acceder a los fondos europeos: Criterios de evaluación”; y de 30.04.2021 sobre “La gestión futura de los fondos europeos para apoyar la recuperación tras la crisis de la COVID-19. Un panorama inquietante”.