¿Servirán de consuelo al ganadero de Verín que ayer huía aterrado del fuego para salvar las pocas vacas que constituyen su único patrimonio los discursos grandilocuentes, cursis y mendaces de nuestros políticos asegurando que vivimos en un Estado social y democrático de Derecho, tal y como lo define nuestra maltrecha Constitución?
¿Confortarán a ese vecino de un pequeño pueblo de Orense que, destrozado por el dolor de perder su hogar pasto de la llamas, buscaba el hombro protector de la periodista que cubría su triste noticia la palabras huecas sobre un cambio climático abstracto y controvertido entre los científicos del clima?
¿Se verán reconfortados los agricultores de Extremadura, los ganaderos de Zamora o los vecinos de Sanabria cuando ayer contemplaban, desde lo restos humeantes de los que fueron sus hogares, el Falcón Presidencial sobrevolar su miseria al tiempo que el presidente «burbuja» (aislado de ese mismo pueblo al que suele citar en vano) propone un pacto de Estado cuando el es quien precisamente quien está propiciando la ruina de ese mismo Estado objeto del pacto estratosférico propuesto?
¡Silencio, se quema! Las auténticas causas del desastre
Nos parece que estas preguntas serían objeto de respuestas negativas e indignadas por quienes lo han perdido todo en la más absoluta soledad.
Para afrontar el silencio espeso de la infamia que debe afectar a toda una ciudadanía que no ha cumplido su misión de controlar a los políticos y exigirles sus responsabilidades; nos parece que el mejor método es intentar explicar las autenticas causas de estos incendios para evitar que el aparato mediático al servicio del poder nos engañe ¡una vez más!,. Es por ello por lo que, en la entrada de este blog del pasado domingo, 17 de agosto y bajo el título “los incendios provocados por una política ecológica de urbanitas y los seguros” intentábamos ofrecer a nuestros lectores una respuesta a las causas últimas de los incendios que asolan nuestra nación. Insistimos hoy en esa misma dirección y, para ello, recurrimos a un factor eficiente que llevamos analizando en este blog con algún detalle desde el año 2020; cual es la gestión arbitraria de los Fondos Europeos “Next Generation”.
La infrautilización de los Fondos Europeos “Next Generation” y los incendios forestales
La prensa digital del pasado martes (Voz Populi. España. Juan T. Delgado 19.08.2025) nos daba cumplida información de que “El Gobierno sólo ha invertido 2,7 de los 71 millones de fondos UE previstos para gestión forestal. La estadística refleja una pobre ejecución del gasto para luchar contra los incendios, que figura entre las inversiones del Plan de Recuperación. La única medida que Pedro Sánchez ha propuesto contra el drama de los incendios es un pacto de Estado frente a la emergencia climática. Sin embargo, el Gobierno ya tenía perfectamente identificada la necesidad de avanzar en la mejora de la gestión forestal. Ese objetivo figura entre los objetivos del Plan de Recuperación, Transformación y Resilencia, aprobado en 2021 para encauzar el millonario manguerazo de fondos europeos Next Generation. Cuando redactó el programa de reformas e inversiones, el Ejecutivo contaba con destinar subvenciones a la protección del entorno natural y la lucha contra los incendios, que este verano se han cobrado ya cuatro víctimas mortales. Esa intención figura en el Componente 4, dirigido a la «Conservación y restauración de ecosistemas y su biodiversidad». Cuenta con una inversión estimada de 1.642 millones de euros, dividida en cuatro bloques (…).”
El triste camino de España hacia un Estado quemado y fallido
Nos parece que el funcionamiento adecuado de un Estado moderno debe valorarse en dos planos: el jurídico-formal de sus instituciones y el económico-vital de sus ciudadanos.
Pues bien, desde ambos planos, España ofrece estos días la imagen perfecta de un Estado fallido en el que sus ciudadanos pierden sus casas, sus campos y su ganado calcinados por fuegos propiciados por el abandono de sus campos y bosques debido a una política legislativa manifiestamente errónea; se ven inmovilizados sin trenes ni carreteras; carecen de luz o fallecen ahogados por riadas. Fenómenos naturales o artificiales que podían y debían haber sido evitados: según consta en numerosos informes oficiales. Mientras los políticos se dedican a confrontar sus escuálidos argumentos de camios climáticos, repartos de competencias territoriales, etc.
Frente a quienes, sin duda, nos tacharán de agoreros y “Savonarolas”, por hablar del triste camino de España hacia un Estado quemado y fallido; les recordamos que existe un conjunto de síntomas preocupantes que dibujan un fallo multiorgánico de nuestro Estado que muestra, en estos días de agosto, no sólo su inoperancia en la satisfacción de las necesidades económico-vitales de sus ciudadanos; sino también en el plano jurídico-formal de sus instituciones, con un parlamento paralizado e inoperante precisamente en circunstancias en las -tal y como sucedió con la crisis del COVID- su existencia esta particularmente justificada y un ejecutivo dispuesto a romper, por ejemplo, la igualdad fiscal entre españoles para satisfacer las múltiples hipotecas de partidos separatistas, racistas y criminales cuyo principal -cuando no único- objetivo, paradójicamente, romper el Estado al que chantajean.
El incendio de Roma por Nerón
Y, como la Historia de la Humanidad se repite, la autocracia en la que vivimos mansamente instalados y los incendios que nos asolan nos evocan el gran incendio de Roma, que arrasó gran parte de dicha ciudad durante el verano del año 64, cuando Nerón reinaba como emperador. Incendio estival como los que padecemos que se inició en la noche del 18 al 19 de julio del año 64 y que hizo arder la ciudad por espacio de al menos cinco días. Nosotros también disfrutamos de los dos componentes: un autócrata y unos incendios.
P.S.: Anunciamos a los distinguidos lectores y lectoras que, en entradas venideras y aprovechando este periodo estival de lecturas sosegadas y neuronas a bajo rendimiento, trataremos en «El coste financiero de la irrelevancia geopolítica de España: una inversión exterior reducida e intervenida»; » Un peligroso cuento chino: De cómo unos traficantes de influencias con dictaduras se hacen inmensamente ricos a costa del futuro de nuestra industria tecnológica» y de otros muchos temas que nos brinda el devenir de los acontecimientos que despiertan, al tiempo, nuestro interés y nuestra indignación.