Ayer anunciábamos los riesgos de la gestión algorítmica de carteras de inversión sin supervisión humana; hoy traemos una prueba de ello. En efecto, el pasado día 30 de abril la prensa daba cuenta del “Caos en la Bolsa” porque el Ibex había reflejado, durante 70 minutos, una caída irreal del 6% cuando la realidad era que había caído un 0.4%”. Todo ello debido a un fallo técnico en el cálculo del índice que reportó fortísimos desplomes durante los primeros compases de cotización. A mayor abundamiento, el hecho de que la apertura de los mercados coincidiera con un incremento importante de los precios del crudo (que pasaban súbitamente a cambiarse por encima de los 120 dólares en el caso del barril Brent, de referencia en Europa) daba verosimilitud aparente a los desplomes del Ibex. Sin perjuicio de que este fallo resulta impensable en la bolsa de cualquier país desarrollado y es un síntoma más de la denominada “tercermundización” de nuestro mercado financiero; queremos centrar nuestra ahora atención en el siguiente aspecto técnico: los riesgos de la aplicación de la IA, sin la necesaria supervisión humana, a las decisiones de inversión que comentamos en la entrada publicada en el día de ayer sobre los “Abusos de la inteligencia artificial y daños en las inversiones: Estudio empírico de la CNMV”.
A) Los daños de la gestión de inversiones mediante la IA sin control humano
Podemos visualizar los riesgos de la aplicación de la IA, sin la necesaria supervisión humana, a las decisiones de inversión con solo plantearnos la hipótesis de que resulta factible imaginar que, durante los 70 minutos en los que el Ibex 35 sufrió una caída irreal del 6% cuando era del 0.4%; los sistemas automáticos de gestión de inversiones basados en sistemas de IA y, más en concreto, los que operan aplicando el mecanismo de “stop loss” que alimentan, por ejemplo, productos vinculados a índices o herramientas de inversión automatizadas decidieran en milisegundos ventas masivas de valores provocadas por la imagen falsa provocada por el fallo técnico y dañinas para las carteras gestionadas.
Ello es así porque los algoritmos en los que se basan estos programas no contemplan la hipótesis de un fallo técnico de semejante volumen y duración en un índice de un mercado de valores civilizado por su ínfimo grado de probabilidad.
La verosimilitud de esta hipótesis de decisiones de venta de valores erróneas y dañinas de los sistemas algorítmicos de gestión de la inversión se refuerza si tenemos en cuenta que aquel fallo técnico anormal coincidió en el tiempo con el comportamiento de otras variables que si se tienen en cuenta en aquellas fórmulas algorítmicas como que los medios de comunicación internacionales daban cuenta de un recrudecimiento de la guerra de Irán y un fuerte deterioro de las expectativas de final próximo del conflicto.
B) Responsabilidades y responsables
Es evidente que las eventuales decisiones de venta de valores erróneamente adoptadas de los sistemas algorítmicos de gestión de las carteras de inversión “engañados” por un fallo técnico de semejante volumen y duración en el cálculo del índice fundamental de nuestro mercado de valores causaron gravísimos daños patrimoniales a los inversores en general y a los institucionales en particular (fondos de inversión, fondos de pensiones, entidades aseguradoras, etc.).
Al hilo de la reflexión precedente, nos parece oportuno plantear algunas preguntas finales incómodas:
¿Hasta cuándo se prolongará la impunidad patrimonial en nuestro mercado financiero? Cuando vemos que ha transcurrido más de un año desde el apagón de 28 de abril de 2025 y nadie ha respondido de los inmensos daños sufridos por los empresarios y las familias en España;
¿Quién responderá de las pérdidas milmillonarias sufridas en las inversiones a resultas de la imagen falsa del IBEX durante más de seis horas y por más de seis puntos?
¿Habrá algún gestor diligente de fondos de inversión gravemente dañados que reclame esa responsabilidad en interés de los pequeños inversores?
¿Mantendrán el silencio cómplice nacido del conflicto de intereses por la participación de sus respectivas matrices en el capital o resultados de la entidad responsable del fallo técnico que provoco el caos y, con él, las decisiones dañinas de gestión de las carteras?
¿Adoptará alguna medida la autoridad bursátil?
Esperemos que así sea para que nuestro mercado financiero deje de deslizarse hacia el subdesarrollo caribeño merced a la corrupción sistémica que le contamina.