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La Náusea: Pedrígula Monipodio en su Patio de la Villa de Paris

Queridos lectoras, lectoros y lectores, he de confesaros que durante la semana que nos dice adiós, he experimentado una sensación por completo insólita cuando, al asomarme por la ventanilla de la estación “Stellar Fools” en la que habito, he intentado sonreír como siempre y, al ver el esperpento aciago que ha brindado el régimen pedrigulista con sus chulos, sus putas, sus ladrones, sus cobardes y sus momias silentes ante nuestro más alto tribunal  en su Patio de Monipodio de la Villa de Paris; no he podido reprimir una náusea que ha derivado en una profunda vergüenza de ser ciudadano genomiés, a pesar de esta en la Luna. Sin embargo, tras unos segundos, me repuse y superando la congelación de mi sonrisa, he escrito estas pocas líneas que les ofrezco, como cada domingo, para intentar alegrarles un poquito la vida.

A) El patio de Monipodio de la Villa de Paris

A pesar de que algunos bienintencionados han creído ver un síntoma del principio de la caída del régimen pedrigulista en el desfile carnavalesco de chulos, putas (¡ojo! palabra que, a pesar de habitar en el Diccionario de la RAE -que define “puta” o “prostituta” como “persona que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero”; ha sido erradicada, por malsonante, de los tribunales españoles) ladrones, cobardes, amnésicos y momias silentes ante nuestro más alto tribunal; tengo para mi que no es decadencia sino muestra del esplendor del régimen pedrigulista que alcanza el cenit de su descaro y se nos aparece con delectación morbosa como monipodio, convenio o asociación de personas confabuladas para fines ilícitos, combinadas y asociadas a una mafia o grupo delictivo. Dirige esta “cofradía de ladrones” (Miguel de Cervantes en Rinconete y Cortadillo dixit) desde la sombra -por cierto, muy poco desvanecida- el “Padrecito” Pedrígula actuando como Monipodio, ayudado por el resto de la Familia Imperial (Manolo de la Nuez, el Chirimoyo, etc.) y por sus cómplices y amigos: el “Koldábalos” (especie de centauro ladrón y putero que campa últimamente establos enrejados sitos en la Sierra Norte de Madrid), el Delcytero (que se escapa, inexplicáblemente, de la acción de la justicia desde el “más allá”, “Plus Ultra”), el Cigalita (que sigue disfrutando de la resurrección de “Aire Putrefacto Europeo), “Marichús la Singular” (que esta sentando cátedra en la Academia Andaluza de Verbo Florido), El Rufianero (monstruo hermafrodita progresista mezcla de vago/a, macarra, feminazi y  cleptómana alimentado por el Bello Ruores que anida en las inmediaciones del Congreso español y del Parlamento europeo, de donde obtiene millonarios emolumentos «sin pegar un palo al agua», que es su especialidad) y otros tantos y tantas, tontos y tontas que recordar no quiero.

Y decimos que este esperpento putativo en el que los chulos, las putas y los ladrones exhiben sus vergüenzas con chulería ante los siete magistrados de nuestro más alto tribunal no es decadencia sino prueba de esplendor del régimen pedrigulista porque no logramos comprender esa jactancia chulesca de quienes nos han robado los impuestos y, con ellos, la vida a miles de conciudadanos fallecidos en el mas absoluta soledad oscura de la inexplicable Pandemia del COVID; si no es por la conciencia de impunidad e inmunidad de sus cabecillas que confían en que el indulto gubernamental o el fallo (nunca mejor dicho) del tribunal prostitucional los deje en la calle, libres para gozar de los cientos de millones de euros amasados con la corrupción asesina del régimen pedrigulista que los liberará.

No hay mejor prueba de lo que decimos que ver cómo, mientras sucede lo anterior, el líder espiritual del Occidente progresista, el “Padrecito” Pedrígula- Monipodio, extiende sus tentáculos (o eran sus “testículos) hacia el Oriente tiránico y se va de viaje a visitar el abuelito Fumanchu para celebrar un vistoso intercambio de regalitos: Pedrígula le regala a Fumanchu un traje de la tienda del espía y los frutos de su uso en Europa  y Fumanchu le corresponde con un bellísimo puchero de la 666 dinastia para que pueda dar en condiciones el pucherazo electoral anunciado en 2027.

B) La náusea, la vergüenza y la incomprensión

Y, en este punto, se me vuelve a congelar la sonrisa por lo pintoresco del esperpento y me invaden unas ganas irrefrenables de vomitar y unas arcadas provocadas por la repugnancia que me causa el espectáculo. Y con la náusea me regresa la profunda sensación de vergüenza de ser ciudadano genomiés, extraditado en la Luna.

C) ¿Dónde esta la sociedad civil de Genomia?

Mientras contemplo este esperpento nauseabundo, observo también desde la cara oculta de la Luna -conde han tenido la amabilidad de dejarme los amigos de la expedición Artemis- que la masa aborregada de Genomia deja de utilizar desde el accidente de Adamuz el AVE en un 34% anual, porque este servicio público, antes orgullo de la nación y hoy convertido en transporte de ganado para vergüenza de propios y ajenos en un país que vive del turismo. Y veo también que esa misma masa subvencionada soporta inerme en silencio las consecuencias del Apagón de 28 de abril de 2025 y espera pacientemente sufrir, cualquier día otro, mientras los corruptos y corruptas de las renovables siguen haciéndose millonarios en Genomia y en Bruselas. Y veo también que  ¡no pasa nada!, me pregunto: ¿dónde esta la sociedad civil de Genomia? ¿en que cueva esconde su prubardía (prudente cobardía)?

Para completar el cuadro patético, observo que, en esta situación dramática, el Partido Pasivo y la Monarquia Voxeadora Abascaleña se dedican a un combate sin igual de egos y corrupciones que desemboca en “pellizcos de monja” (dicho sea con el mayor de mis respetos hacia las religiosas cuya altura moral sobrepasa en varias atmósferas a nuestra lamentable oposición). Y, de inmediato, regreso a la cara oculta de la Luna hasta la semana que viene.