Debo comenzar advirtiendo a los amigos que leen las entradas “gamberras” que suelo publicar los domingos en este blog que, hoy, excepcionalmente, rebajaremos el tono satírico por respeto a las 43 vidas que truncaron su existencia en la catástrofe ferroviaria de Adamuz, que, por ser previsible y anunciada; no pierde un ápice de tragedia.
A) El caos de la Alta Velocidad Española como síntoma de la decadencia de una España víctima de la corrupción
Asumiendo el riesgo de que las fuerzas de progreso e incluso los “prubardes” (prudentes cobardes) conservadores me tilden de patriota sospechoso, no me resisto a iniciar este apartado con la primera estrofa del celebérrimo soneto de Quevedo: “Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes, ya desmoronados, de la carrera de la edad cansados, por quien caduca ya su valentía” (Francisco de Quevedo Villegas (1580-1645): «Miré los muros de la patria mía», soneto de publicación póstuma en 1648).
Una vez manifestadas la pena y la vergüenza desde las que escribo; debo iniciar esta tesis que les planteo a los queridos lectores recordando que las obras clásicas sobre estructura económica de las naciones coinciden en señalar que el ferrocarril ha sido una fuerza vertebradora del territorio que ha sido una de las bases principales de “La riqueza de las naciones” desarrolladas. Es por ello, por lo que, razonando “a contrario sensu” decimos que el caos de la Alta Velocidad Española es síntoma y metáfora móvil de la decadencia de España a manos de la corrupción sistémica.
En particular, este caos ferroviario que hasta hace poco pudiéramos calificar de pintoresco (por las imágenes de cientos de personas vagando, con sus equipajes, por las vias) pero, desde hace una semana, merece el adjetivo de criminal; presenta rasgos propios que hace crecer la indignación de cualquier ciudadano que se precie de tal.
Expuestas estas notas por su orden cronológico, podemos decir que el proceso de decadencia criminal de la Alta Velocidad Española ha pasado por las siguientes fases:
a) La corrupción detrae recursos destinados a las infraestructuras ferroviarias
En el caso de España, vemos que este primer síntoma ha concurrido con otros que agravan especialmente la responsabilidad gubernamental y que pueden calificarse de sistémicos o de anecdóticos.
Es sistémica por sus efectos la mala utilización -por ineptitud o por desviación- de los Fondos Next Generation de la UE destinados a las infraestructuras ferroviarias. Sobre este uso patológico de los Fondos Next Generation de la UE, el lector puede consultar numerosas entradas publicadas en este mismo blog que demuestran que, desde el mismo momento de su implementación, la estructura legal de la gestión de aquellos fondos, estaba diseñada para evitar el debido control parlamentario y facilitar la corrupción.
Pueden parecer anecdóticos -aunque en realidad son sintomáticos – la colonización de los consejos de administración de los principales operadores ferroviarios públicos con rufianes sin formación elemental y el empleo de “conocidas” del ministro del ramo en aquellas empresas.
b) Se producen fallos constantes en la que era una puntualidad mítica
No podemos reproducir aquí las noticias que daban cuenta, con un paralelismo sospechoso, de los constantes retrasos de los trenes en sus horas de llegada previstas y de las extensiones de los tiempos de demora que eran indemnizados a los viajeros por el operador público.
c) Muchos trenes con sus pasajeros se quedan parados y aislados en las vías
Tampoco es posible reiterar en esta entrada los incidentes de este tipo. Para evitar reiteraciones, remitimos al lector interesado a la entrada que publicamos en este mismo blog el 8 de agosto de 2025 sobre el “K1: El enésimo caos ferroviario: Tiempo de explicaciones, responsabilidades y seguros”.
d) Acaece la catástrofe mortal
Nos remitimos a las innumerables noticias publicadas por los medios de comunicación nacionales y extranjeros que omitimos por excesivamente dolorosas cuya reiteración resulta manifiestamente innecesaria.
e) Se celebra una “ceremonia de la confusión” por parte de los políticos responsables y los medios de comunicación afectos
Como era de temer, desde que aconteció la tragedia, los políticos responsables -con la imprescindible colaboración de los medios de comunicación progresistas que de ellos viven- han orquestado una “ceremonia de la confusión” que comenzó con la extrañeza mostrada por el ministro del ramo, en los primeros instantes, calificando el acontecimiento como extraño e incomprensible, reacción que es, en sí misma, insólita en quien es responsable del tráfico ferroviario; siguió con unas manifestaciones tan altisonantes con fraudulentas sobre su disposición y la de su superior jerárquico a asumir “toda la responsabilidad”; se prolongó con un baile interesado e incomprensible de las cifras de fallecidos y desaparecidos; continuo sembrando incertidumbres sobre la causa del siniestro (vías o trenes implicados); y se prolonga, hasta el momento, con los resultados de comisiones de investigación “ad hoc” carentes de la necesaria independencia en opinión de la UE que apuntan a la rotura de la vía por fatiga, en concreto a una «fractura del carril» anterior al paso del Iryo como principal hipótesis del descarrilamiento pero no descartan otras hipótesis.
A mayor abundamiento, los medios de comunicación de todo signo nos abruman esto días con cientos de audios confusos de las personas implicadas en el accidente que se “editan” e interpretan por los tertulianos de alcance que tanto sirven para opinar sobre la tragedia de Adamuz como, a renglón seguido, expresar su docta y desinteresada opinión sobre la crisis migratoria en Minnesota. Y todo ello sirve para calentar la ya “ardiente oscuridad” en el que vivimos los ciudadanos.
Este proceder de los políticos responsables y los medios de comunicación sedicentemente progresistas nos muestra que estamos ante una manipulación de la opinión pública tan grosera como eficaz para que el paso del tiempo proyecte un olvido conveniente sobre las tragedias de los 43 (+1) fallecidos y sus familiares. Campaña de manipulación de la inmadura opinión pública española digna del Ministro de Propaganda del Reich, Goebbels o -de manera más sencilla- propia de los “cefalopolíticos” (políticos cefalópodos) que usan los medios como mecanismo de defensa para escapar de sus responsabilidades creando nubes oscuras formadas por un pigmento negro intenso natural, rico en melanina y compuesto de aminoácidos y enzimas (conocido como tinta de calamar).
Y, en este preciso momento de la historia en el que, una vez más, los infames corruptos sorprenden nuestra buena fe; irrumpen en la escena del esperpento trágico que vivimos, los partidos xenófobos del noreste quienes, siendo corresponsables del caos de su red ferroviaria regional, también criminal cuando menos en una víctima; no dudan en practicar el arte del chantaje para sacar partido político a las muertes de individuos de razas que consideran inferiores.
Mientras esta operación de intoxicación mediática acaece, la oposición esta -como la Eloisa de Poncela- “debajo de un almendro”, silente, acomplejada; confiando en la observancia de las reglas del juego, desde una inocencia impropia de su edad. Creyendo que juega un elegante partido de tenia e ignorando, de nuevo, que esta jugando un partido de rugby australiano. Desde aquí recomendamos a un presidente autonómico bienintencionado y prudente, experto en protocolo; que mantenga la atención permanente por si los medios progresistas no están ya preparando un “relato” para atribuirle a él la responsabilidad de la tragedia.
B) Ultimas noticias desde Marte: “Tragedia en el Planeta de los Simios” y ¿Dónde está Montero-Wally?
Una vez guardado el respeto debido a los difuntos y a sus familiares, tomo el cohete y regreso a la Estación “Stellar Fools” sita en Marte y, desde la lontananza estelar, contemplo dos espectáculos peculiares de los que paso a dar cuenta:
“Tragedia en el Planeta de los Simios”
El primer espectáculo que contemplo es la rueda de prensa de la “Tragedia en el Planeta de los Simios” en la que el ministro del ramo, desde su rama, ha explicado -con enorme claridad “marxiana” (de Groucho, de no Karl)- que toda la infraestructura ferroviaria ha funcionado perfectamente, que el accidente que ha causado las 45 víctimas mortales se ha debido a un fallo “insignificante” de las vías, que todo esto es “rrarro”, “muy rrarro” y, lo más importante, que no hay razón para que baje del árbol y dimita.
El desahogo del ministro ha llegado al punto de afirmar que la última responsable de la tragedia es la multinacional del acero que fabricó los rieles de vía. Explicación esta que nos muestra que, bajo su aparente tosquedad de pensamiento, se esconde un sabio clásico que aplica la ley de la causalidad última (ya saben “causa causae, causa causarum”) que llevada a sus últimas consecuencias, estamos seguros que conducirá a los medios progresistas a culpar al inventor del fuego que permite la función del acero y así sucesivamente.
Como estamos intrigados y estupefactos ante el personaje en cuestión; buscamos una explicación plausible a su conducta y nos viene de la mano de la prestigiosa revista de zoología “Gorilas en la Niebla” que, en su último número. da cuenta del hallazgo de una nueva espacie de primate, el “Orangutanus Pucelensis” que comparte árbol genealógico con el de Sumatra y el de Borneo; pero se diferencia en que es capaz de emitir sonidos en forma de verborrea incontenible y chulesca, por las redes y en directo. En todo caso, recordemos que la zoología nos informa de que “los orangutanes se encuentran entre los primates más inteligentes. Utilizan diversas herramientas sofisticadas y construyen elaborados nidos para dormir cada noche con ramas y follaje. La capacidad de aprendizaje de estos simios se ha estudiado ampliamente. Es posible que existan culturas distintivas dentro de las poblaciones. Los orangutanes han aparecido en la literatura y el arte desde al menos el siglo XVIII, especialmente en obras que abordan la sociedad humana” (Wikipedia). .
¿Dónde está Montero-Wally?
El segundo espectáculo que ha atraído nuestra atención ha sido la aparición, durante la visita regia a Adamuz, de un personaje que nos recuerda la serie de libros creada por el dibujante británico Martin Handford en 1987 ¿Dónde está Wally? cuando hemos visto las maniobras de la famosa filósofa Marichús Montero, alias “La Marxiana” o “La Singular” (así llamada por las razones que el lector encontrará en la entrada de este blog del domingo pasado): intentando colarse en las fotos con una tozudez coronada por el éxito pero, en todo caso, digna de mejor causa. Lo que nos conduce a añadir un sobrenombre más a su ya legendaria figura y rebautizarla como Montero-Wally.
P.S:. SILENCIO, POR RESPETO
«Los han asesinado por falta de mantenimiento»: la familia de la niña que perdió a sus padres en Adamuz pide manifestarse el día del homenaje de Estado” (El Español, Inma León, 23 enero 2026, 20:52 h.)
«Funeral laico de Estado»: contradicción existencial. Desde Bruselas, Sánchez dijo ayer que «la alta velocidad en España es un orgullo y una prioridad para su Gobierno, porque mejora la forma de movernos». Quizás habría que matizarle que sin duda era así, pero dejó de serlo desde su llegada al Gobierno” (La Razón, Jorge Fernández Díaz, 24.01.2026 00:30 h.).
Y el que tenga oídos que entienda