Los últimos datos de la Deuda de las Administraciones Públicas publicados en España confirman el aumento desmedido y descontrolado del gasto, del déficit y de la deuda públicos. Y ello nos parece que debe alarmar a la ciudadanía española en una situación en la que el pasado día 30 de septiembre se constató el incumplimiento definitivo del deber que impone al Gobierno el artículo 134.3 de la Constitución de “presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior”; cuando vemos que se multiplican a diario los embargos ordenados en el exterior contra el Reino de España por los recortes retroactivos a las energías renovables; cuando observamos estos mismos días el dispendio de los fondos públicos para fines exóticos; y cuando asistimos, en fin, al “espejismo de la calificación crediticia del Reino de España por las Agencias de Rating” al que nos referimos en la entrada de este blog del pasado día 29 de septiembre. Veamos las causas y las consecuencias de esta Deuda Pública desbocada.
A) Los datos de la Deuda Pública desbocada
La prensa económica digital nos advertía, el pasado lunes 19 de septiembre, de que se “dispara en 10.717 euros la deuda por persona de cada español” y nos informaba de que se habían “publicado los datos de deuda de las AAPP de julio de 2023, que confirman, un mes más, el aumento desmedido de gasto, déficit y deuda públicos, que repasamos aquí mes tras mes, pese al descenso mensual fruto del decalaje en la toma de financiación”. La noticia añadía: “en julio, la deuda descendió en 10.524 millones de euros, pero simplemente por el diferente ritmo de refinanciaciones y amortizaciones, no porque la deuda haya disminuido, porque sigue habiendo déficit y, por tanto, pese a estas bajadas por ese decalaje que se da algunos meses, mantiene su tendencia ascendente, que así será mientras siga habiendo déficit. El aumento de los ingresos derivado de la inflación mitiga el déficit y, con ello, la deuda en valores absolutos, pero, aun así, el déficit sigue teniendo gran fuerza porque se gasta casi todo el nuevo ingreso que se genera. Es más, el cociente entre la deuda y el PIB sigue por encima del 100%, de manera que ni la recaudación excepcional consigue rebajar el cociente por debajo de dicho umbral. La deuda puede rebajarse ficticiamente, pero sigue existiendo, sigue creciendo y sigue acumulándose como una losa para la economía española, tanto para devolverla como para pagar los intereses por la misma, que drenarán recursos a otros servicios esenciales” (José María Rotellar, Libertad Digital 29.09.2025).
B) Las consecuencias presentes y futuras
Estos últimos datos publicados de la Deuda de las Administraciones Públicas confirman que este gasto desmedido, ineficiente y -en muchas ocasiones- corrupto que están realizando los políticos populistas que nos desgobiernan es una pesada losa que está hipotecando el presente de los jóvenes (impedidos de independizarse por razones económicas) y el futuro de las nuevas generaciones con una deuda de vencimiento de intereses presente y de amortización futuro.
Y nos parece que, frente al enfoque de las cifras macroeconómicas tan ingentes en su cuantía como invisibles en sus efectos sobre el bienestar de la población; puede ser más inteligible para el común de los mortales una explicación desde la perspectiva del Derecho de las Sociedades mercantiles que pueden endeudarse mediante la emisión de obligaciones, siempre que sus consejos de administración (gobierno) las gestionen de manera eficiente para garantizar frente a los acreedores su solvencia. Lo que nos permite recordar, también, que los gestores (gobernantes) negligentes, malintencionados o corruptos responderán frente a sus socios (ciudadanos) de los daños que sufran por su gestión y ello no solo en las juntas generales que se celebran anualmente (las votaciones cada 4 años), sino también mediante las acciones de responsabilidad personal.
C) Un síntoma preocupante: Más embargos ordenados contra el Reino de España en el extranjero por los recortes retroactivos a las energías renovables
Hace pocos días advertíamos -en el artículo sobre “El “Español Errante”: los laudos internacionales de las renovables acosan al Reino de España” publicado en Libertad Digital el 17 de septiembre- sobre las noticias inquietantes acerca de la ejecución por parte tribunales extranjeros -de los EEUU y de Australia- de laudos contra España derivados de demandas arbitrales interpuestas por las empresas dañadas por los recortes retroactivos de las primas estatales concedidas, en su día, a las energías renovables por motivos ideológicos y con enriquecimiento asombroso de empresarios afines al poder político.
Pues bien, en los últimos días estos síntomas preocupantes no han hecho más que incrementarse como lo acredita la noticia de que “confiscan 200 millones de una cuenta bancaria de España por los impagos a las renovables. Los pagos de Eurocontrol a Enaire han quedado embargados hasta que el gobierno de Sánchez salde las deudas pendientes. La justicia belga ha confirmado que los embargos ordenados contra el Reino de España en el caso de la japonesa Eurus Energy, filial del grupo Toyota, ya alcanzan los 207,3 millones de euros. La medida afecta principalmente a los pagos que el organismo europeo de control aéreo, Eurocontrol, realiza a la empresa pública Enaire, encargada de la navegación aérea en nuestro país” (Libertad Digital. Diego Sánchez de la Cruz. 30/9/2025 – 06:27 h.)
D) Reflexión final: ¡Abandonad, ciudadanos, toda esperanza! Vosotros que entráis al Infierno de la Deuda Pública desbocada
Queremos acabar esta entrada con una reflexión final inspirada en la famosa inscripción que Dante encuentra al pasar por la puerta del Infierno en su obra La Divina Comedia: “Abandonad toda esperanza, vosotros que entráis» («Lasciate ogni speranza, voi ch’intrate«) al Infierno de la Deuda Pública desbocada.
Pretendemos colaborar a despertar la conciencia aletargada de la sociedad civil fantasmagórica (porque dicen que existe en España, pero nunca la hemos visto) que parece asistir a un concierto de la orquesta del Titanic, tranquilamente recostada en la cubierta escuchando la música de los medios de comunicación adictos al poder, mientras en barco se hunde .
Y así asistimos a espectáculos pintorescos en los que la frugal Alemania decide abonar en cuenta de cada niño 10 euros con vistas a su previsión social futura; mientras el rumboso Reino de España decide “regalar” 400 euros de un sedicente bono “kultural” susceptible de empleos tan dispares como incompatibles, en muchos casos, no solo con la cultura sino con la mera alfabetización. Y toto ello para “apesebrar” a las capas jóvenes de la población.