La prensa económica del pasado viernes día 26 sorprendía nuestra buena fe con la noticia siguiente: “Moody’s y Fitch se unen a S&P y también mejoran la nota a España por la «fortaleza de su economía» Fuentes del Ministerio de Economía han valorado que todas las agencias de rating ubican su calificación en ‘A’, «situación que se perdió durante la crisis financiera y que no se había recuperado hasta estos momentos». Ofrecemos a nuestros lectores algunas reflexiones con la permanente esperanza -deseperanzada- de que la sociedad civil inexistente salga de su letargo.
La noticia del día 26 de septiembre
En efecto, nuestra indignación y nuestra capacidad de asombro no cesan de crecer domingo tras domingo y, por ello, compartimos con nuestros escasos -pero fieles y ontológicamente inteligentes- lectores algunas reflexiones en materias que hemos estudiado con particular cuidado, por ejemplo, la actuación de las monopolísticas y omnipotentes agencias de calificación crediticia.
La noticia (ABC 26.09.2025) seguía diciendo: “Las agencias de calificación crediticias Moody’s y Fitch también han mejorado el rating soberano de España, después de que hace dos semanas S&P ya lo elevara a ‘A+’ con perspectiva estable –tras 6 años sin cambios–. En concreto, Moody’s ha elevado este viernes la nota a España de ‘Baa1’ a ‘A3’ con perspectiva estable gracias a que la «fortaleza económica del país» está mejorando por un crecimiento más «equilibrado», la mejoría en el mercado laboral y el fortalecimiento del sector bancario, «que incrementan la resiliencia de la economía». En el caso de la agencia Fitch la nota también mejora de ‘A-‘ a ‘A’. Fuentes del Ministerio de Economía han valorado que todas las agencias de rating ubican su calificación en ‘A’, «situación que se perdió durante la crisis financiera y que no se había recuperado hasta estos momentos«. »Esto es una muestra más de la confianza internacional en la economía española«, han subrayado. El fuerte crecimiento económico, el impacto de la migración, la actividad inversora o la «protección» ante las consecuencias por los aranceles de Estados Unidos estarían detrás de estas mejoras de ratings, que ha permitido a España conseguir un ‘triplete’”.
El pasado día 16 de los corrientes tuvimos ocasión de exponer el contraste lacerante entre los datos macroeconómicos en los que dicen basar sus calificaciones las agencias de rating y el bienestar real de la población de un país, en esta caso España (así lo hicimos en el artículo publicado el 16.09.2025 en Libertad Digital titulado ¿Bienestar social y agencias de rating?).
Pero hoy nuestra capacidad de asombro se desborda y la sospecha de manipulación nos asalta cuando vemos que las mejoras de la calificación de las Agencias de rating se justifican “gracias a que la «fortaleza económica del país» está mejorando por un crecimiento más «equilibrado», la mejoría en el mercado laboral y el fortalecimiento del sector bancario, «que incrementan la resiliencia de la economía»”.
Y la sospecha es razonable cuando vemos el panorama macroeconómico del Reino de España que carece de PGE desde hace más de dos años camino seguro de tres; que presenta el riesgo cierto de embargos en el exterior por el incumplimiento contumaz de los laudos de los arbitrajes internacionales por los cambios arbitrarios en las ayudas a las renovables (riesgo que hemos analizado en el artículo publicado el 17.09.2025 en Libertad Digital titulado El «Español Errante»: los laudos internacionales de las renovables acosan al Reino de España”); que ve como se hunde la inversión extranjera en los últimos años de modo que, en comparación con el primer semestre de 2019, la inversión extranjera directa se ha contraído un 32% (Rubén Folguera Agra, Libertad Digital, 23/9/2025 – 06:27 “El Gobierno hunde la inversión extranjera: se desploma más de un 60% en un año”); que contempla el esperpento de una OPA hostil interminable entre dos de los mayores bancos de España groseramente intervenida por las fuerzas políticas; y, en fin, que la tasa de paro se mantiene muy por encima de los otros Estados miembros de la UE oscilando entre el 26,94% y el 10,29% en el segundo trimestre de 2025, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Un espejismo interesado y sus causas
Pues bien, llegados a este punto, nos parece que la calificación crediticia del Reino de España por las Agencias de Rating es un espejismo interesado (la RAE nos dice que un espejismo es un “concepto o imagen sin verdadera realidad”, una ilusión, fantasía, quimera, apariencia, burlería, delusión, engaño, fatamorgana). Y la explicación a esta paradoja aparente viene de la mano del propio conflicto de interés sistémico de las grandes agencias que monopolizan el mercado mundial porque viven sumidas en la incongruencia de calificar de forma objetiva la solvencia de los mismos Estados que no solo pagan su elevadísimos honorarios cuando califican sus deudas públicas, sino que también controlan su actuación e influyen en las grandes corporaciones cotizadas en bolsa (el lector interesado en profundizar en la materia puede consultar nuestra monografía sobre “Las agencias de calificación crediticia. Agencias de Rating” 1ª Edición, Editorial Thomson Aranzadi, Cizur Menor (2010), 292 pp. ISBN: 978-84-9903-420-1).
Visto lo anterior, nada de extraño tiene la unanimidad oportunamente sospechosa de las grandes Agencias de Rating que nos parecen especialmente obsequiosas con el Estado español.