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Congreso internacional sobre el contrato de seguro el 3 y 4 de junio de 2024 en la Universidad de Salamanca

Los pasados días 3 y 4 de junio se celebró en la bellísima Universidad de Salamanca el VIII Congreso internacional sobre “El contrato de seguro. Experiencias y nuevas realidades sociales y tecnológicas” organizado por la Universidad de Salamanca y SEAIDA y patrocinado por UNESPA. En mi condición de Vicepresidente de SEAIDA me correspondió el muy grato deber de participar en el acto de Presentación institucional del Congreso, presidido por el Vicerrector de Transferencia de Conocimiento de la Universidad de Salamanca y en compañía de mis queridos amigos, Luis Miguel Ávalos, Secretario General de UNESPA y Fernando Carbajo,  Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Salamanca y Director del Congreso. En dicho acto pronuncié una breve alocución que reproduzco en esta entrada por si fuera de algún interés para los lectores de este blog. Organice mi intervención en torno a las tres ideas siguientes:

A) Bases de la relación de UNESPA con SEAIDA: generosidad, buena fe e inteligencia

Comencé recurriendo a mi memoria cercana para recordar que el pasado día 13 de marzo de este mismo año 2024 intervine en la jornada que se celebró, en la sede de UNESPA en Madrid, para presentar el número 197/198, correspondiente a los meses de enero a junio de 2024 de la Revista Española de Seguros (RES), editada por la Sección Española de la Asociación Internacional de Derecho de Seguros (AIDA). Número que recoge las Ponencias del VI Congreso Nacional de SEAIDA sobre “El cliente en el mercado de seguros y planes de pensiones. Su posición y protección jurídica”, que se celebró los días 8 y 9 de junio de 2023 en el Palacio del Condestable de Pamplona organizado por la Universidad Pública de Navarra y SEAIDA que fue patrocinado por UNESPA (de ello di cuenta en la entrada de este blog de 14 de marzo de 2024 titulada el “El trípode virtuoso de la relación de UNESPA con SEAIDA: Presentación de número 175 de la Revista Española de Seguros (RES)”.

Esta referencia cronológica me sirvió para establecer un hilo conductor con el acto solemne en el que comparecía y donde, sobrecogido por el entorno del Aula Unamuno del Edificio de las Escuelas Mayores de la Universidad de Salamanca, me ratifique en las tres bases sobre las que se asienta – desde hace ya más de 50 años- el edificio sólido de la relación de UNESPA; como Asociación patronal de las Entidades Aseguradoras, con SEAIDA, como Asociación de estudio de la regulación aseguradora.

Estas tres bases han sido y continúan siendo, primera, la generosidad de UNESPA que, durante todos estos años, ha ofrecido su patrocinio desinteresado a las actividades científicas de SEAIDA sin coartar nunca su libertad de criterio; actitud muy de agradecer en cualquier espónsor, tanto más admirable cuanto insólita en los tiempos que corren. Segunda, la buena fe de SEAIDA que, desde su humildad, pretende corresponder a la generosidad del patrocinio de UNESPA con la seriedad, objetividad y absoluta independencia de su labor; lo que me lleva a sentirme muy orgulloso de pertenecer a SEAIDA. La tercera base es la inteligencia de ambas Asociaciones, porque UNESPA ha sido consciente, durante todos estos años, que asociar su nombre a SEAIDA como patrocinadora de sus eventos, nunca le ha ocasionado el más mínimo daño reputacional; y SEAIDA también ha sido consciente, durante todo este largo periodo de tiempo, que vincular su nombre, como patrocinada de UNESPA, nunca le ha atribuido un sesgo parcial a sus estudios. Antes, al contrario, la reputación de ambas Asociaciones he salido reforzada de sus actividades y sinergias, fenómeno por completo excepcional en la actualidad de nuestro sufrido país.  

B) Estructura del Congreso sobre el contrato de seguro y las nuevas realidades sociales y tecnológicas

A esta referencia añadí la reincidencia en la virtud -que no en el delito, tan de moda en estos días tristes en nuestra nación- de SEAIDA al abusar, una vez más, del patrocinio de UNESPA y de la hospitalidad de la Universidad de Salamanca para traer este Congreso sobre “El contrato de seguro. Experiencias y nuevas realidades sociales y tecnológicas” que en este acto solemne se presentaba.

En este sentido, recurriendo a una metáfora zoológica (a las que soy tan imprudentemente aficionado), comparé a SEAIDA con un perro de caza, en particular, de la raza “pointer” porque siempre estamos atentos “a la que salta” para examinar su impacto en el mercado asegurador. Y, siendo de todo punto evidente que “la que salta” ahora es la liebre de la digitalización y de la inteligencia artificial; organizamos un Congreso sobre el impacto de las nuevas tecnológicas en el contrato de seguro.

Una vez puesto el foco de atención, el paso siguiente era dotar al Congreso de una estructura científicamente sólida, digna de SEAIDA, como Asociación de estudio de la regulación aseguradora que huyera del tratamiento mayoritario de la digitalización y de la inteligencia artificial en congresos, jornadas y publicaciones que en estos días surgen, como champiñones en otoño, para ocuparse, en muchas ocasiones, de aspectos anecdóticos; creando de esta manera una inflación de opiniones sobre la IA en todo tipo de medios que, en muchos casos, presentan un corte confuciano porque “el que sabe no habla y el que habla no sabe”.

Y la estructura sólida del Congreso la encontramos en la misma Ley de Contrato de Seguro que data de 1980 y nos llevó a tratar de las cuestiones comunes al contrato de seguro, tales como el lenguaje y el contenido de las condiciones y las pólizas, el riesgo o los intereses moratorios; para, a continuación, abordar las que inciden en los seguros de daños, con particular atención a los seguros de responsabilidad civil, de crédito y de caución; en los seguros de personas, incidiendo en aspectos teales como los seguros “unit link, la automatización del asesoramiento y los seguros de salud; para acabar con los planes y fondos de pensiones, con especial referencia al producto paneuropeo de planes de pensiones  Esta estructura “clásica” nos permite huir de adanismos que suelen presentar como originalidad lo que nos es más que ignorancia aseguradora.

C) Agradecimiento a la Universidad de Salamanca por mantener la seriedad y la dignidad de nuestro oficio en épocas de ignominia universitaria

Finalice mi presentación dándole las gracias, como universitario que soy, a la Universidad de Salamanca por mantener la seriedad de nuestro oficio. En este sentido, recordé que SEAIDA ha mantenido un cordón umbilical sólido con la universidad a través de sus sucesivos presidentes comenzando por Joaquin Garrigues, siguiendo por mi maestro Fernando Sánchez Calero y acabando, en la actualidad, mediante la presidencia de Rafael Illescas y las vicepresidencias de Jesus Quijano y de quien esto suscribe.  Todos compartimos la condición de Catedráticos de Derecho Mercantil, condición que también concurre en el Director de este Congreso, mi querido amigo Fernando Carbajo. Pues bien, todos nosotros hemos dedicado nuestra vida a intentar comprender la regulación del comercio y del seguro para transmitirla a nuestros estudiantes y discípulos.

Por lo anterior, quise acabar mi presentación dando las gracias a la Universidad de Salamanca por mantener la seriedad de nuestro oficio de estudiar, escribir y enseñar; por mantener sus Cátedras como sedes dignas de enseñanza; y por permitir que accedan a ellas las mujeres y los hombres quienes acrediten los méritos del esfuerzo investigador y no deméritos distintos.

En el Aula Unamuno del Edificio de las Escuelas Mayores de la Universidad de Salamanca percibí el espíritu universitario de auténtico progreso intelectual, al tiempo que sentí la enorme vergüenza y la profunda tristeza que me asalta cuando veo a otras universidades mercadeando de manera infame con cátedras extraordinariamente falsas. Y hoy, en el momento del regreso a Madrid, un hedor informático nauseabundo inunda mi pituitaria de viejo profesor cuando contemplo unas cátedras insosteniblemente obscenas patrocinadas por grandes empresas multinacionales que, con su proceder y con la aquiescencia de las autoridades académicas, colaboran al ultraje de la universidad centenaria que un día fue prestigiosa.