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El consumo sostenible en la UE: Sostenibilidad engañosa, ecoimpostura y obsolescencia temprana: la Directiva (UE) 2024/825 (2)

En la entrada de este blog del pasado martes día 2 de abril y bajo este mismo título dábamos cuenta del primer conjunto de modificaciones contenidas en la Directiva (UE) 2024/825 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 28 de febrero de 2024. En concreto, nos referimos a los aspectos generales de la Directiva (UE) 2024/825 y las modificaciones que afectan a la Directiva 2011/83/UE e inciden en las características de los bienes de consumo que ofrecen los comerciantes a los consumidores para garantizar su durabilidad de los bienes y prevenir su obsolescencia temprana. Procede ahora abordar las novedades en materia de información sobre características medioambientales de los bienes de consumo para garantizar la veracidad de las declaraciones medioambientales y prevenir el “blanqueo ecológico” (greenwashing”) o la ecoimpostura que llevan a modificar la Directiva 2005/29/CE.

(…)

C) LA INFORMACIÓN SOBRE LAS CARACTERÍSTICAS MEDIOAMBIENTALES DE LOS BIENES DE CONSUMO PARA GARANTIZAR LA VERACIDAD DE LAS DECLARACIONES MEDIOAMBIENTALES Y PREVENIR EL “BLANQUEO ECOLÓGICO” (GREENWASHING”) O LA ECOIMPOSTURA:  LA MODIFICACIÓN DE LA DIRECTIVA 2005/29/CE

a) Advertencia general: la lucha contra el abuso de referencias de sostenibilidad y, particularmente, ecológicas

Antes de describir de forma sintética las modificaciones que introduce la Directiva (UE) 2024/825 en la Directiva 2005/29/CE, procede destacar que estamos ante una reacción al abuso de referencias de sostenibilidad y, particularmente, ecológicas que intentan destacar -para incrementar el precio- los bienes así identificados en un mercado con una manifiesta inflación en la materia. En este sentido, basta traer a colación las referencias a los huevos de gallinas -más o menos- andantes que inundan los anaqueles de los supermercados.

Se trata, en definitiva, de evitar que dicho abuso lleve a privar de significado a los términos, que -como ya advertimos en 2021 en la introducción a nuestra monografía sobre la “Sostenibilidad financiera” publicada en la Editorial Reus- lleve al resultado siguiente: “No queremos acabar esta presentación sin advertir al lector que queremos que esta obra sirva de vacuna contra el riesgo de “contaminación” de la normativa sobre la sostenibilidad por la “maldición de la generalización” que resulta del uso generalizado y transversal de un término -en este caso, “sostenibilidad”– que va minando su significado, lo cual exige adjetivarlo para precisar su concepto. De tal manera que podemos concluir advirtiendo: “Cuando todo se convierte en sostenible, nada quiere decir el adjetivo sostenible.

Así pues, la segunda finalidad de la Directiva (UE) 2024/825 le lleva a modificar la Directiva 2005/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de mayo de 2005, relativa a las prácticas comerciales desleales de las empresas en sus relaciones con los consumidores en el mercado interior. En particular, se modifican sus artículos 6 y 7 relativos a las prácticas comerciales que se consideren engañosas y, por tanto, prohibidas, sobre la base de un análisis caso por caso, y su anexo I con la adición de prácticas engañosas específicas que se consideran desleales en cualquier circunstancia, y, por tanto, prohibidas. Como ya se establece en la Directiva 2005/29/CE, debe seguir siendo posible considerar que una práctica comercial es desleal sobre la base de los artículos 5 a 9 de dicha Directiva, incluso aunque esa práctica concreta no figure como práctica comercial desleal en el anexo I de la Directiva 2005/29/CE.

En este sentido, nos interesa destacar que el considerando (4) de la Directiva (UE) 2024/825 señala: “Las afirmaciones medioambientales, en particular las relacionadas con el clima, están cada vez más relacionadas con el comportamiento futuro en forma de transición hacia la neutralidad en carbono o la neutralidad climática, u otro objetivo similar, antes de una fecha determinada. A través de esas afirmaciones, los comerciantes crean la impresión de que los consumidores contribuyen a una economía hipocarbónica al comprar sus productos. A fin de garantizar la veracidad y la credibilidad de tales afirmaciones, debe modificarse el artículo 6, apartado 2, de la Directiva 2005/29/CE para prohibir tales afirmaciones, tras un análisis caso por caso, cuando no estén respaldadas por compromisos y metas claros, objetivos, disponibles públicamente y verificables asumidos por el comerciante y recogidos en un plan de ejecución detallado y realista que muestre cómo se van a lograr dichos compromisos y metas y que destine recursos a tal fin. Dicho plan de ejecución debe incluir todos los elementos pertinentes necesarios para cumplir los compromisos, tales como recursos presupuestarios y avances tecnológicos, cuando proceda y de conformidad con el Derecho de la Unión. Esas afirmaciones también deben ser verificadas por un tercero experto, que debe ser independiente del comerciante, no tener conflictos de intereses, disponer de experiencia y competencia en cuestiones medioambientales y estar facultado para supervisar los avances del comerciante periódicamente en relación con los compromisos y las metas, incluidos los hitos para alcanzarlos. Los comerciantes deben garantizar que las conclusiones periódicas del tercero experto se encuentren a disposición de los consumidores”.

En consecuencia, podemos agrupar las modificaciones que introduce la Directiva (UE) 2024/825 en la Directiva 2005/29/CE en torno a los dos aspectos siguientes.

b) Modificaciones estructurales

Podemos insertar en este primer grupo las siguientes adiciones a las definiciones de su artículo 2 que se refieren a tres aspectos principales que, de lo general a lo particular, son:

b.1) Aspectos de sostenibilidad

Destacamos las siguientes;

b.1.1) Distintivo de sostenibilidad, definido como “toda marca de confianza, marca de calidad o equivalente, con carácter voluntario y de naturaleza pública o privada, que tenga por objeto diferenciar y promocionar un producto, un proceso o una empresa mediante una referencia a sus características medioambientales o sociales o ambas, excluido cualquier distintivo obligatorio que exija el Derecho de la Unión o nacional” (art.2.q).

En este sentido, nos interesa destacar que el considerando (7) de la Directiva (UE) 2024/825 señala: “Los distintivos de sostenibilidad pueden referirse a muchas características de un producto, proceso o empresa, y es esencial garantizar su transparencia y credibilidad. Por tanto, debe prohibirse la exhibición de distintivos de sostenibilidad que no se basen en un sistema de certificación o que no hayan sido establecidos por las autoridades públicas, mediante la inclusión de tales prácticas en la lista del anexo I de la Directiva 2005/29/CE. Antes de exhibir un distintivo de sostenibilidad, el comerciante debe garantizar que, con arreglo a las condiciones disponibles públicamente del sistema de certificación, el distintivo cumple unas condiciones mínimas de transparencia y credibilidad, incluida la existencia de una supervisión objetiva del cumplimiento de los requisitos del sistema. Debe efectuar dicha supervisión un tercero cuya competencia e independencia tanto del propietario del sistema como del comerciante estén garantizadas mediante normas técnicas y procedimientos internacionales, de la Unión o nacionales, por ejemplo, demostrando el cumplimiento de las normas técnicas internacionales pertinentes, como la norma ISO 17065 «Evaluación de la conformidad. Requisitos para organismos que certifican productos, procesos y servicios», o a través de los mecanismos previstos en el Reglamento (CE) n.o 765/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo. Sigue siendo posible exhibir distintivos de sostenibilidad sin un sistema de certificación cuando dichos distintivos los establece una autoridad pública o cuando se utilizan formas adicionales de expresión y presentación de alimentos de conformidad con el artículo 35 del Reglamento (UE) n.o 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo”.

b.1.2) Sistema de certificación, definido como “un sistema de verificación por terceros que certifique que un producto, proceso o empresa cumple determinados requisitos, que permita el uso del distintivo de sostenibilidad correspondiente, y cuyas condiciones, incluidos sus requisitos, estén disponibles públicamente y cumplan los siguientes criterios: i) que el sistema esté abierto en condiciones transparentes, justas y no discriminatorias a todos los comerciantes que lo deseen y puedan cumplir los requisitos del sistema, ii) que los requisitos del sistema sean desarrollados por el propietario del sistema en consulta con los expertos y las partes interesadas pertinentes, iii) que el sistema establezca procedimientos para hacer frente a cualquier incumplimiento de los requisitos del sistema y disponga la retirada o suspensión del uso del distintivo de sostenibilidad por parte del comerciante en caso de incumplimiento de los requisitos del sistema, y iv) que la supervisión del cumplimiento del comerciante de los requisitos del sistema esté sujeta a un procedimiento objetivo y la efectúe un tercero cuya competencia e independencia tanto frente al titular del sistema como frente al comerciante se basen en normas técnicas y procedimientos internacionales, de la Unión o nacionales”(art.2.s).

b.2) Aspectos medioambientales

Destacamos las siguientes;

b.2.1) Afirmación medioambiental definida como “todo mensaje o representación que no sea obligatorio con arreglo al Derecho de la Unión o al Derecho nacional, en cualquier forma, incluida la representación textual, pictórica, gráfica o simbólica, tales como los distintivos, los nombres comerciales, los nombres de empresas o los nombres de productos, en el contexto de una comunicación comercial, y que indique o implique que un producto, categoría de productos, marca o comerciante tiene un impacto positivo o nulo en el medio ambiente, es menos perjudicial para el medio ambiente que otros productos, categorías de productos, marcas o comerciantes, o ha mejorado su impacto a lo largo del tiempo” (art.2.o).

b.2.2) Afirmación medioambiental genérica, definida como “toda afirmación medioambiental, hecha por escrito u oralmente, también en medios audiovisuales, que no esté incluida en un distintivo de sostenibilidad, y que no venga especificada en términos claros y visibles en el mismo soporte” (art.2.p).

b.2.3) Comportamiento medioambiental excelente reconocido, definida como “un comportamiento medioambiental que cumpla con el Reglamento (CE) n.o 66/2010 del Parlamento Europeo y del Consejo (*) o con los sistemas nacionales o regionales de etiquetado ecológico EN ISO 14024 de tipo I reconocidos oficialmente por los Estados miembros, o un comportamiento medioambiental que suponga el nivel más alto de comportamiento medioambiental de conformidad con otras disposiciones aplicables del Derecho de la Unión” (art..2.s).

En este sentido, nos interesa destacar que el considerando (10) de la Directiva (UE) 2024/825 señala: “El comportamiento medioambiental excelente reconocido puede demostrarse mediante el cumplimiento del Reglamento (CE) n.o 66/2010 o los sistemas de etiquetado ecológico EN ISO 14024 reconocidos oficialmente en los Estados miembros, o, en el caso de una característica medioambiental específica, ajustándose al rendimiento medioambiental de conformidad con otros actos jurídicos aplicables de la Unión, como, por ejemplo, una clase A de conformidad con el Reglamento (UE) 2017/1369 del Parlamento Europeo y del Consejo. El comportamiento medioambiental excelente reconocido en cuestión debe ser pertinente para la afirmación en su conjunto. Por ejemplo, podría hacerse una afirmación medioambiental genérica tal como «eficiente energéticamente» basada en un comportamiento medioambiental excelente reconocido de conformidad con el Reglamento (UE) 2017/1369. En cambio, no puede hacerse una afirmación medioambiental genérica tal como «biodegradable» basada en un comportamiento medioambiental excelente reconocido de conformidad con el Reglamento (CE) n.o 66/2010, en la medida en que los criterios específicos de la etiqueta ecológica de la UE relacionados con el producto en cuestión no incluyen requisitos de biodegradabilidad. Del mismo modo, un comerciante no debe hacer una afirmación genérica como «consciente», «sostenible» o «responsable» basada exclusivamente en un comportamiento medioambiental excelente reconocido, ya que dichas afirmaciones se refieren a otras características además de las medioambientales, como las características sociales”.

 b.3) Aspectos informáticos

 Destacamos la actualización de software, definida como “una actualización necesaria para mantener la conformidad de los bienes con elementos digitales, contenidos digitales y servicios digitales con arreglo a las Directivas (UE) 2019/770 del Parlamento Europeo y del Consejo (**) y (UE) 2019/771, incluidas las actualizaciones de seguridad, o una actualización de funcionalidad” (art.2.u) que, a su vez, se define por referencia al artículo 2, punto 9, de la Directiva (UE) 2019/771 (art.2.w).

c) Modificaciones funcionales  

Podemos insertar en este segundo grupo dos tipos de modificaciones funcionales:

c.1) Prácticas comerciales engañosas sobre la base de un análisis caso por caso.

En este primer grupo pueden agruparse las modificaciones de los artículos 6 y 7 de la Directiva 2005/29/CE relativos a las prácticas comerciales que se consideren engañosas y, por tanto, prohibidas, sobre la base de un análisis caso por caso. A su vez, estos engaños pueden nacer de la acción o de la omisión de información:

c.1.1) Acciones engañosas

Se  amplían estas acciones engañosas porque “se considerará engañosa toda práctica comercial que contenga información falsa y por tal motivo carezca de veracidad o información que, en la forma que sea, incluida su presentación general, induzca o pueda inducir a error al consumidor medio, aun cuando la información sea correcta en cuanto a los hechos, sobre uno o más de los siguientes elementos, y que en cualquiera de estos dos casos le haga o pueda hacerle tomar una decisión sobre una transacción que de otro modo no hubiera tomado”, modificando la referencia a “las características principales del producto, tales como su disponibilidad, sus beneficios, sus riesgos, su ejecución, su composición, sus características medioambientales o sociales, sus accesorios, los aspectos de circularidad, como su durabilidad, reparabilidad o reciclabilidad, la asistencia posventa al cliente y el tratamiento de las reclamaciones, el procedimiento y la fecha de su fabricación o suministro, su entrega, su carácter apropiado, su utilización, su cantidad, sus especificaciones, su origen geográfico o comercial o los resultados que pueden esperarse de su utilización, o los resultados y características esenciales de las pruebas o controles efectuados al producto” (art..6.1.b).

También se considerará engañosa “toda práctica comercial que, en su contexto fáctico, y teniendo en cuenta todas sus características y circunstancias, haga o pueda hacer que el consumidor medio tome una decisión sobre una transacción que de otro modo no hubiera tomado, y que suponga (…) d) hacer una afirmación medioambiental relacionada con el comportamiento medioambiental futuro sin compromisos claros, objetivos, disponibles públicamente y verificables establecidos en un plan de ejecución detallado y realista que incluya metas mensurables y acotadas en el tiempo y otros elementos pertinentes necesarios para apoyar su aplicación, como la asignación de recursos, y que sea verificado periódicamente por un tercero experto independiente, cuyas conclusiones se pongan a disposición de los consumidores; e) anunciar beneficios para los consumidores que sean irrelevantes y que no se deriven de ninguna característica del producto o de la empresa” (art.7.2).

c.1.2) Omisiones engañosas

Se  amplían estas omisiones engañosas porque “se considerará engañosa toda práctica comercial que, en su contexto fáctico, teniendo en cuenta todas sus características y circunstancias y las limitaciones del medio de comunicación, omita información sustancial que necesite el consumidor medio, según el contexto, para tomar una decisión sobre una transacción con el debido conocimiento de causa y que, en consecuencia, haga o pueda hacer que el consumidor medio tome una decisión sobre una transacción que de otro modo no hubiera tomado (…) cuando un comerciante preste un servicio que compare productos y proporcione al consumidor información sobre las características medioambientales o sociales o sobre aspectos de circularidad, como la durabilidad, reparabilidad o reciclabilidad, la información sobre el método de comparación, los productos objeto de la comparación y los proveedores de dichos productos, así como las medidas impuestas para mantener dicha información actualizada, se considerarán información sustancial” (art.7.7).

c.2) Prácticas comerciales engañosas en cualquier circunstancia

El anexo I de la Directiva 2005/29/CE se modifica con la adición de las siguientes prácticas engañosas específicas que se consideran desleales en cualquier circunstancia, y, por tanto, prohibidas. Se pueden clasificar en las categorías siguientes:

c.2.1) Las referidas a la generalización engañosa de las características sostenibles o medioambientalesentre las que podemos incluir la consistente en “presentar los requisitos legales impuestos a todos los productos de la categoría de productos pertinente en el mercado de la Unión como si fueran una característica distintiva de la oferta del comerciante” (10 bis).

En este sentido, nos interesa destacar que el considerando (15) de la Directiva (UE) 2024/825 señala: “Debe prohibirse en cualquier circunstancia y, por tanto, añadirse a la lista del anexo I de la Directiva 2005/29/CE la presentación como característica distintiva de la oferta del comerciante de requisitos impuestos por ley a todos los productos de la categoría de productos pertinente en el mercado de la Unión, incluidos los productos importados. Esta prohibición debe aplicarse, por ejemplo, cuando el comerciante anuncie que un producto determinado no incluye una sustancia química específica, cuando dicha sustancia ya esté prohibida por la ley para todos los productos de esa categoría de productos en la Unión. Por el contrario, la prohibición no debe incluir las prácticas comerciales que promocionen el cumplimiento, por parte de los comerciantes o los productos, de requisitos legales que solo se apliquen a algunos productos, pero no a otros productos competidores de la misma categoría en el mercado de la Unión, como los productos con origen fuera de la Unión. Podría darse el caso de que determinados productos presentes en el mercado tengan que cumplir determinados requisitos legales, mientras que otros productos de la misma categoría de productos no tengan que cumplirlos. Por ejemplo, por lo que respecta a los productos de la pesca producidos de manera sostenible de conformidad con el Derecho de la Unión, se permitiría promocionar las características de sostenibilidad de esos productos que cumplen los requisitos legales de la Unión, si los productos de la pesca originarios de terceros países ofrecidos en el mercado de la Unión no tienen que cumplir esos requisitos legales de la Unión”.

c.2.2) Las referidas a la sostenibilidad engañosa entre las que podemos incluir las consistentes en  “exhibir un distintivo de sostenibilidad que no esté basado en un sistema de certificación o no haya sido establecido por las autoridades públicas” (2.bis);

c.2.3) Las referidas a la ecoimpostura entre las que podemos incluir las consistentes en “realizar una afirmación medioambiental genérica para la que el comerciante no pueda demostrar un comportamiento medioambiental excelente reconocido relevante para la afirmación” (4.bis); “realizar una afirmación medioambiental sobre la totalidad del producto o sobre toda la empresa del comerciante cuando solo se refiera a un determinado aspecto del producto o a una actividad específica de la empresa del comerciante” (4 ter); “afirmar, basándose en la compensación de emisiones de gases de efecto invernadero, que un producto tiene un impacto neutro, reducido o positivo en el medio ambiente en términos de emisiones de gases de efecto invernadero” (4 quater).

En este último sentido, nos interesa destacar que el considerando (12) de la Directiva (UE) 2024/825 señala: “Es especialmente importante prohibir realizar afirmaciones, basadas en la compensación de las emisiones de gases de efecto invernadero, de que un producto, ya sea un bien o un servicio, tiene un impacto neutro, reducido o positivo en el medio ambiente en términos de emisiones de gases de efecto invernadero. Tales afirmaciones deben prohibirse en toda circunstancia y añadirse a la lista del anexo I de la Directiva 2005/29/CE, ya que inducen a error a los consumidores al hacerles creer que tales afirmaciones se refieren al producto en sí o al suministro y producción de dicho producto, o ya que dan a los consumidores la falsa impresión de que el consumo de ese producto no tiene ningún impacto medioambiental. Ejemplos de tales afirmaciones son «climáticamente neutro», «neutralidad de carbono certificada», «positivo en términos de carbono», «cero emisiones netas», «con compensación climática», «impacto climático reducido» y «huella de CO2 reducida». Estas afirmaciones solo deben permitirse cuando se basen en el impacto real del ciclo de vida del producto en cuestión, y no en la compensación de las emisiones de gases de efecto invernadero fuera de la cadena de valor del producto, ya que uno y otra no son equivalentes. Tal prohibición no debe impedir que las empresas anuncien sus inversiones en iniciativas medioambientales, incluidos los proyectos que generen crédito de carbono, siempre que proporcionen dicha información de manera que no sea engañosa y que cumpla los requisitos establecidos en el Derecho de la Unión”.

c.2.4) Las referidas a los bienes digitales entre las que podemos incluir las consistentes en “Ocultar información al consumidor sobre el hecho de que una actualización de software afectará negativamente al funcionamiento de bienes con elementos digitales o al uso de contenidos digitales o de servicios digitales” (23 quinquies); “presentar como necesaria una actualización de software que solo mejore características de funcionalidad” (23 sexies).

En este sentido, nos interesa destacar que el considerando (17) de la Directiva (UE) 2024/825 señala: “Debe incluirse también en la lista del anexo I de la Directiva 2005/29/CE la prohibición de ocultar información al consumidor sobre el hecho de que una actualización de software afectará negativamente al funcionamiento de bienes con elementos digitales o al uso de contenidos o servicios digitales. En general, se espera que los comerciantes responsables del desarrollo de actualizaciones de software dispongan de dicha información, mientras que, en otros casos, los comerciantes pueden confiar en información fiable proporcionada, por ejemplo, por los desarrolladores de software, los proveedores o las autoridades nacionales competentes. Por ejemplo, al invitar a los consumidores a que actualicen el sistema operativo de su teléfono inteligente, el comerciante no debe ocultarles información de que tal actualización afectará negativamente al funcionamiento de alguna característica del teléfono inteligente, como la batería, el rendimiento de determinadas aplicaciones o provocar una ralentización generalizada del dispositivo. La prohibición debe aplicarse a cualquier actualización, incluidas las actualizaciones de seguridad y funcionalidad. En el caso de las actualizaciones que sean necesarias para mantener la conformidad de los bienes, los contenidos digitales y los servicios digitales, incluidas las actualizaciones de seguridad, también deben aplicarse el artículo 8 de la Directiva (UE) 2019/770 del Parlamento Europeo y del Consejo y el artículo 7 de la Directiva (UE) 2019/771 del Parlamento Europeo y del Consejo”.

c.2.5) Las referidas a la durabilidad y reparabilidad de los bienes entre las que podemos incluir las consistentes en “cualquier comunicación comercial en relación con un bien que contenga una característica introducida para limitar su durabilidad, a pesar de que el comerciante disponga de información sobre la característica y sus efectos en la durabilidad del bien” (23 septies); “afirmar falsamente que en condiciones normales de uso un bien tiene una durabilidad determinada en términos de tiempo o intensidad de uso” (23 octies); “presentar un bien como apto para la reparación cuando no lo sea” (23 nonies); “inducir al consumidor a sustituir, rellenar o reponer los elementos fungibles de un bien antes de lo necesario por razones técnicas (23 decies), y “ocultar información sobre el deterioro de la funcionalidad de un bien cuando se utilicen elementos fungibles, piezas de recambio o accesorios no suministrados por el productor original, o afirmar falsamente que se producirá dicho deterioro” (23 undecies) .

En este sentido, nos interesa destacar que el considerando (19) de la Directiva (UE) 2024/825 señala: “Las comunicaciones comerciales relativas a bienes que contienen una característica introducida para limitar su durabilidad suponen una práctica comercial que es perjudicial para los consumidores y el medio ambiente, ya que fomentan la venta de dichos productos, lo que genera costes más elevados para los consumidores, el uso innecesario de recursos, la producción de residuos y la emisión de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, dichas comunicaciones comerciales deben prohibirse cuando el comerciante disponga de información sobre la característica y sus efectos en la durabilidad del bien. Ejemplos de características de este tipo podrían ser el software que detiene o reduce la funcionalidad del bien después de un determinado período de tiempo, o una pieza de hardware que esté diseñada para fallar después de un determinado período de tiempo. También podría tratarse de un defecto de diseño o de fabricación que, aunque no se haya introducido como una característica con ese propósito, provoca un fallo prematuro del bien si no se corrige una vez que el comerciante haya tenido conocimiento de la existencia y el efecto de la característica. En el contexto de esta prohibición, las comunicaciones comerciales incluyen las comunicaciones destinadas a promocionar, directa o indirectamente,los bienes. La fabricación de bienes y su comercialización no constituyen comunicaciones comerciales”.

Nota bibliográfica: el lector interesado en:

a)  La sostenibilidad financiera puede consultar la entrada de este blog de 10 de diciembre de 2021 titulada “Sostenibilidad Financiera. Una nueva monografía publicada por la Editorial REUS” en la que dábamos cuenta de nuestra monografía sobre la “Sostenibilidad financiera” publicada en la Editorial Reus. Colección Sostenibilidad y Derecho (Dir. Tapia Hermida, A.J.), Madrid 2021, 289 pp. ISBN: 978-84-290-2561-3

b) El consumo sostenible puede consultar la entrada de este blog de 6 de mayo de 2022 titulada “Consumo sostenible, blanqueo ecológico (“green washing”) y obsolescencia programada: Los nuevos paradigmas de la regulación del consumo en la UE: monografía de la Editorial Reus sobre “La nueva normativa de consumo en España y en la Unión Europea” en la que dábamos noticia de nuestra noticia de la publicación nuestra monografía sobre “La nueva normativa de consumo en España y en la Unión Europea” (Madrid 2022, 131 pp. ISBN: 978-84-290-2629-0) por la Editorial Reus, dentro de su Colección de Derecho del Consumo.