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El diálogo de asegurador y asegurado: La transparencia precontractual en el seguro: Conferencia en el XXVII Congreso de responsabilidad civil y seguros en Zaragoza el día 22 de marzo de 2024

En la entrada del pasado día 15, anunciábamos la celebración del XXVII Congreso de responsabilidad civil y seguros en el Colegio de Abogados de Zaragoza y nuestra ponencia en la cuarta mesa sobre la información precontractual en el contrato de seguro, moderada por José Luis Carrera, Abogado y miembro de la Sección. La fecha llegó, afortunadamente para quien esto suscribe y para Vds. que me leen y, cumpliendo un rito iniciático por completo desusado en los tiempos que corren, cumpliré la palabra dada de ofrecer una síntesis de su contenido en este blog, siguiendo la costumbre de esta casa.

A) Introducción:  el diálogo del asegurador con el asegurado

Comencé mi ponencia recordando que la información precontractual se ha consolidado como el presupuesto de la transparencia imprescindible en la contratación aseguradora, que está «importando» en los seguros la línea jurisprudencial de exigencia sentada, en la contratación bancaria, por la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo (a este respecto, el lector interesado en profundizar en la materia puede consultar nuestra Guía de la contratación bancaria y financiera, Colección Grandes Tratados Aranzadi, Aranzadi, Cizur Menor, 2020 y las numerosas entradas publicadas en este blog).

A partir de la constatación anterior, ofrecimos una visión panorámica  de la transparencia precontractual en el seguro en forma de diálogo entre asegurador -incluido el distribuidor de seguros- y asegurado que garantice una correcta formación de la voluntad de ambos contratantes, sin vicios de error en su conformación ex art.1265 del Código Civil.

Para ofrecer esta visión integradora u holística, abordamos los dos sentidos de circulación de la información:  primero, desde el asegurador hacia el tomador; y, después, desde este último hacia el primero. Dado que tratamos sobre fenómenos de comunicación; distinguimos, en cada caso, el emisor, el receptor, el mensaje y el contexto.

Pusimos punto final a esta referencia inicial a la adecuación de los requisitos de transparencia a los diferentes tipos de ventas de seguros destacando que dichos requisitos deberán adaptarse al nuevo entorno de la distribución digitalizada de seguros, tanto desde el punto de vista institucional como desde el funcional.

B) EL FLUJO DE INFORMACIÓN DESDE EL ASEGURADOR HACIA EL TOMADOR

a) Regulación: el Real Decreto-ley 3/2020, de 4 de febrero

Garantizar la transparencia en forma de obligaciones de información que deben cumplir los distribuidores de seguros es uno de los puntos neurálgicos de la regulación de la distribución de seguros en nuestro país establecida en el Real Decreto-ley 3/2020, de 4 de febrero. En concreto, en el título I del Libro Segundo del “Real Decreto-ley 3/2020, de 4 de febrero, de medidas urgentes por el que se incorporan al ordenamiento jurídico español diversas directivas de la Unión Europea en el ámbito de la contratación pública en determinados sectores; de seguros privados; de planes y fondos de pensiones; del ámbito tributario y de litigios fiscales” -que se ocupa, en particular de la “Transposición de la Directiva (UE) 2016/97 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de enero de 2016, sobre la distribución de seguros” (arts.127 a 211)- se establece la información precontractual exigible a los distribuidores de seguros, ya sean aseguradores o mediadores de seguros (el lector interesado puede consultar nuestra a nuestra “Guía del Contrato de Seguro”, Ed. Thomson Reuters/Aranzadi, Cizur Menor 2018, pág.100 y ss.)

Una vez ubicados en el contexto normativo europeo y español, destacamos  que esta información precontractual -incluidas las comunicaciones publicitarias dirigidas por los distribuidores de seguros a los clientes o posibles clientes que han de estar claramente identificadas como tales- deberá ser precisa, clara y no engañosa (art.172.2).

En todo caso, es importante resaltar que las obligaciones de información que deberán cumplir los distribuidores de seguros habrán de adaptarse al tipo de distribuidor de seguros, al tipo de seguro distribuido y a las formas de distribución. Por ello, respondimos a tres preguntas retóricas básicas sobre: a) Quienes emiten los mensajes para exponer la adaptación de la información al tipo de distribuidor de seguros y distinguir entre las ventas por mediadores o por entidades aseguradoras. b) Qué mensajes se emiten, para exponer la adaptación de la información al tipo de seguro distribuido y distinguir entre las ventas de seguros de vida y de seguros de daños o no vida. c) Cómo se emiten los mensajes para exponer la adaptación de la información a la forma de distribución y distinguir entre las ventas informadas y ventas asesoradas.

b) Contexto normativo: la transparencia precontractual en las ventas combinadas y vinculadas de seguros y otros productos bancarios. En especial, en las ventas agrupadas de préstamos hipotecarios con seguros de vida

Antes de responder a las tres preguntas anticipadas, dejamos constancia,  de que, además de la adecuación de los requisitos de transparencia al tipo de venta de seguros, la información precontractual también deberá adaptarse a los tipos de ventas de seguros según su estructura que distingue entre ventas aisladas y ventas agrupadas que, a su vez, pueden ser ventas combinadas o vinculadas. Esto es, atendiendo a su estructura, la oferta de seguros se puede realizar de dos formas: como ventas de contratos de seguros aislados o como ventas de contratos de seguros agrupadas con otros productos o servicios, particularmente financieros. Esta distinción se regula específicamente en la DDS, cuyo art.24 las califica de “ventas cruzadas”, como en el art.184 del RDL 3/2020 que incorpora los mandatos armonizadores europeos regulando las prácticas de ventas combinadas y vinculadas”. Y estos preceptos establecen un conjunto de deberes de información específicos de los distribuidores de seguros en los casos de ventas agrupadas.

Este tipo de ventas agrupadas de préstamos hipotecarios con seguros de vida se regulan también -desde la perspectiva bancaria- en la Ley 5/2019, de 5 de marzo,  de regulación de los contratos de crédito inmobiliario (LECOCI) . En particular, el régimen legal de estas ventas agrupadas -vinculadas y combinadas- de otros productos y servicios financieros (en particular, seguros) con contratos de crédito inmobiliario se encuentra en el art.17 de la LECOCI que se refiere a la “práctica de ventas vinculadas y combinadas” dentro de las “normas de conducta” (sección 2ª) integradas en las “normas de protección del prestatario” del capítulo II esta Ley. Dicho precepto desarrolla el art.12 de la Directiva 2014/17/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 4 de febrero de 2014, sobre los contratos de crédito celebrados con los consumidores para bienes inmuebles de uso residencial que lleva igual título el plural porque se regula las “prácticas de ventas vinculadas y combinadas” (a estos efectos nos remitimos a nuestra Guía de la contratación bancaria y financiera cit. pág.308 y ss.).

c) Conclusiones 

1ª. En primer lugar, la información proporcionada al tomador deberá adaptarse al tipo de distribuidor de seguros, diferenciándose el alcance objetivo de la información general previa que deberá proporcionar un mediador de seguros o una entidad aseguradora.

2ª. En segundo lugar, la información proporcionada al tomador deberá adaptarse al tipo de seguro distribuido, diferenciando entre los seguros de vida o los de no vida porque, en estos últimos, la información y el asesoramiento previo que debe proporcionar el distribuidor al tomador sobre el contrato de seguro distinto al seguro de vida se realiza mediante un documento de información previa sobre productos de seguro.

3ª. En tercer lugar, la información proporcionada al tomador deberá adaptarse a la forma de distribución, diferenciando las ventas informadas y las ventas asesoradas.

4ª. En las ventas informadas, el distribuidor no facilita asesoramiento al cliente; lo que no es óbice para que deban realizarse conforme a las exigencias y necesidades del cliente y basándose en informaciones obtenidas del mismo; con la finalidad de facilitarle información objetiva y comprensible del producto de seguros para que el cliente pueda tomar una decisión fundada. Por lo que, en estas ventas informadas, el distribuidor deberá realizar un análisis de adecuación.

5ª. En las ventas asesoradas, el distribuidor facilita asesoramiento al cliente por lo que se basan en la existencia de una recomendación personalizada hecha al cliente, a petición de éste o a iniciativa del distribuidor de seguros, respecto de uno o más contratos de seguro.Además, en estos casos, el distribuidor deberá realizar un análisis de idoneidad con un alcance diferenciado según distribuya productos de inversión basados en seguros o productos combinados.

6ª. En este último sentido, además de la adecuación de los requisitos de transparencia a los tipos de venta de seguros desde la perspectiva aseguradora; hay que tener en cuenta que, la información precontractual  también deberá adaptarse a los tipos de ventas de seguros según su estructura que distingue entre ventas aisladas y ventas agrupadas que, a su vez, pueden ser ventas combinadas o vinculadas.

C)  EL FLUJO DE INFORMACÓN DESDE EL TOMADOR HACIA EL ASEGURADOR: EL DEBER DE DECLARACIÓN DEL RIESGO POR EL FUTURO ASEGURADO

a) Regulación: La Ley de Contrato de Seguro

El flujo de información desde el tomador hacia el asegurador se proyecta en el deber de declaración del riesgo por el tomador y, en su caso, futuro asegurado regulado en el artículo 10 de la Ley de Contrato de Seguro (el lector interesado puede consultar nuestra “Guía del Contrato de Seguro” cit., pág. 129 y ss.).

En el proceso precontractual de delimitación del riesgo cubierto concurren una serie de circunstancias que requieren la colaboración del tomador e implican un fujo de información necesario desde dicho tomador –“in fieri”- hacia el asegurador. En este sentido, la situación de ambas partes contratantes resulta un tanto paradójica porque: a) Por una parte, la multitud de circunstancias que pueden influir sobre la valoración del riesgo a cubrir hace que el asegurador no pueda informarse directamente, por regla general, de las mismas. Por ello, el asegurador se ve obligado a confiar en la descripción del riesgo que realice el futuro tomador del contrato; y, en consecuencia, el contrato de seguro se considera como de máxima buena fe. b) Por otro lado, el futuro tomador del seguro no está en condiciones técnicas de discriminar adecuadamente entre las circunstancias que son o no relevantes para la valoración del riesgo a cubrir.

La consideración de las dos circunstancias descritas ‒imposibilidad del asegurador de informarse directamente de las circunstancias del riesgo a cubrir e incapacidad del futuro tomador para determinar las circunstancias relevantes para valorar aquel riesgo‒ llevan al art. 10 de la LCS a configurar ‒en su párr. 1.º‒ un deber de declaración del tomador del seguro, con una carga del asegurador de someterle un cuestionario. Así, se establece que «el tomador del seguro tiene el deber, antes de la conclusión del contrato, de declarar al asegurador, de acuerdo con el cuestionario que éste le someta, todas las circunstancias por él conocidas que puedan influir en la valoración del riesgo»; añadiendo que dicho tomador «quedará exonerado de tal deber si el asegurador no le somete cuestionario o cuando, aun sometiéndoselo, se trate de circunstancias que puedan influir en la valoración del riesgo y que no estén comprendidas en él». Se produce, por lo tanto, la configuración legal del deber de declaración del tomador como deber de respuesta al cuestionario del asegurador.

b) Conclusión

La abundantísima jurisprudencia sentada por la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo sobre las consecuencias de la declaración inexacta por el tomador puede exponerse en torno al método de diagnóstico precoz de las 5 preguntas que requieren una respuesta afirmativa para liberar al asegurador y se refieren a: ¿El asegurador ha presentado un auténtico cuestionario que contenga preguntas sobre las circunstancias de salud del tomador?; ¿Las preguntas contenidas en el cuestionario son razonablemente detalladas?; ¿El cuestionario presentado ha sido verdaderamente cumplimentado bien por el tomador o bien con la información que este ha proporcionado al asegurador o al mediador?;  ¿Cómo ha omitido el tomador una enfermedad o lesión preexistente? ¿Con dolo o culpa grave o con negligencia leve?; y ¿La enfermedad o lesión preexistente omitida ha causado el fallecimiento o la invalidez que constituyen el siniestro?