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El BITCOCHO: el tocomocho del BITCOIN: la especulación global y el riesgo transfronterizo para los inversores

Las noticias recientes de la prensa económica sobre el hecho de que el Bitcóin alcanzaba el pasado més de febrero máximos históricos, llegando a superar los 72.000 dólares de precio tras haber duplicado su valor en cuatro meses han encendido las alarmas en mi conciencia de estudioso de la regulación financiera. Por ello, como desde hace ya algunos años vengo expresando, en este blog y fuera de él (como “voz que clama en el desierto”), mi preocupación respecto del Bitcoin, como muestra paradigmática de la especulación financiera improductiva, en su faceta más descarnada y grosera; quiero volver a ofrecer a los lectores de este blog algunas reflexiones que confío que les resulten útiles.

La noticia: El bitcóin, en máximos históricos

La prensa del pasado día 12 de febrero ofrecía una interesante y bien fundamentada noticia con el siguiente titular: “El bitcóin, en máximos históricos: estas son las aplicaciones que tiene la principal criptomoneda del mundo. Ha llegado a superar los 72.000 dólares de precio tras haber duplicado su valor en cuatro meses”. En particular, el artículo de Daniel Caballero publicado en la Sección de Economía de ABC (pág.30) nos decía que “el bitcóin ha rebasado sus máximos históricos, y ahora se adentra en un terreno desconocido. La principal criptomoneda del mundo ha duplicado su precio en el mercado en cuestión de cuatro meses hasta llegar a superar los 72.000 dólares, cuando hace una década estaba por debajo de 1.000 euros. Los analistas reciben esta evolución del activo con incertidumbre, a la espera de lo que pueda pasar tras el ‘halving’ que tendrá lugar en abril y con las bajadas de tipos de interés en el horizonte. Este término significa que, como indican desde la plataforma Coinbase, aproximadamente cada cuatro años la recompensa por minar bitcoines (el proceso por el cual se ponen en circulación nuevos bitcoins) se reduce a la mitad. La recompensa otorgada a los mineros que aseguran la red se reduce en un 50 %, lo que repercute directamente en el ritmo al que se introducen nuevos bitcoines en circulación. Eso suele impactar en la cotización de la criptomoneda, que encara esta situación, prevista para abril, en máximos gracias al empuje de grandes inversores americanos”. A continuación, el artículo nos informaba sobre ¿Cómo ha evolucionado su cotización y qué se espera a futuro?; sobre su aplicación práctica (¿para qué puedo utilizar un bitcóin?); sobre los monederos (¿cómo se almacenan los bitcoines?) y sobre la operativa (¿Cómo convierto los bitcoines en dinero físico?).

El BITCOCHO: el tocomocho del BITCOIN. Crónica de un fraude global anunciado

Decimos que estamos ante el tocomocho del BITCOIN porque la situación nos evoca el timo clásico del tocomocho definido por la RAE como “timo cometido con un billete de lotería falso con el que se estafa a alguien vendiéndoselo o intentando vendérselo como premiado, a un precio inferior al de su premio”.

En particular, decimos que estamos ante la crónica de un fraude global anunciado porque el Bitcoin y su mercado opaco muestra síntomas consustanciales de los fraudes financieros, de los que destacaremos los dos siguientes:

a) Por una parte, la volatilidad de su cotización porque, tal y como señala el artículo antes citado, “la volatilidad es lo que caracteriza a la criptomoneda. En los últimos cuatro meses ha duplicado su precio, pero en el pasado hay precedentes de en unos pocos meses haber perdido el 75% de su valor de mercado”.

b) Por otra parte, la manipulación de su precio, ya que, si acudimos al artículo antes citado, comprobamos que “la aprobación del ETF de bitcóin al contado ha atraído capital institucional procedente de Estados Unidos, lo que ha propulsado aún más el sentimiento alcista del mercado”.

Regulación y rechazo

En la entrada de este blog del pasado 23 de octubre de 2023 sobre “La publicación del Reglamento europeo sobre mercados de criptoactivos (MiCa) y sus efectos sobre la Ley de los Mercados de Valores y de los Servicios de Inversión” dábamos cuenta de la publicación, en el DOUE del 9.6.2023 (pág. L 150/40 y ss.) del Reglamento europeo sobre mercados de criptoactivos (Reglamento (UE) 2023/1114 del Parlamento Europeo y del Consejo de 31 de mayo de 2023 relativo a los mercados de criptoactivos y por el que se modifican los Reglamentos (UE) n. o 1093/2010 y (UE) n. o 1095/2010 y las Directivas 2013/36/UE y (UE) 2019/1937). Señalábamos entonces que este Reglamento MiCa (Regulation on Markets in Crypto-assets) establecía normas uniformes sobre los objetos y los sujetos típicos de los mercados de criptoactivos.

Lo anterior no es óbice para seguir advirtiendo sobre los riesgos evidentes que presenta el Bitcoin y, para ello, nos remitiremos de nuevo al valioso artículo citado que nos informaba de lo siguiente: “El BCE es una de las instituciones que más han rechazado el bitcóin. El jefe de pagos de la institución, en un reciente artículo, llegó a advertir del derrumbe del «castillo de naipes» de este activo, al tiempo que destacaba que su valor real es cero. «El nivel de precios del bitcóin no es un indicador de su sostenibilidad. No hay datos económicos fundamentales, no hay un valor razonable del que puedan derivarse previsiones serias. No existe una ‘prueba de precio’ en una burbuja especulativa. (…). La capitalización ‘de mercado’ cuantifica el daño social general que se producirá cuando el castillo de naipes colapse», indicó Ulrich Bindseil, director general de Estructura de Mercado y Pagos del BCE. «Las transacciones de bitcóin siguen siendo inconvenientes, lentas y costosas. Fuera de la red oscura, la parte oculta de internet que se utiliza para actividades delictivas, apenas se utiliza para pagos», dijo el directivo. «El bitcóin todavía no es adecuado como inversión. No genera ningún flujo de caja (a diferencia de los bienes raíces) ni dividendos (acciones), no puede usarse productivamente (materias primas) y no ofrece ningún beneficio social ni apreciación subjetiva basada en habilidades sobresalientes. Los inversores minoristas con menos conocimientos financieros se sienten atraídos por el miedo a perderse algo, lo que les lleva a perder potencialmente su dinero», añadió”.