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El precio del esperpento: El coste financiero de la minoría de edad soberana del Reino de España

Advertencia: ¡esto no es una inocentada, por increíble que parezca!

Durante estos últimos días asistimos -estupefactos- muchos ciudadanos españoles a la versión -corregida y aumentada- del espectáculo insólito en los países civilizados europeos consistente en las negociaciones de aspectos vitales de la soberanía un Estado miembro de la UE por parte de los representantes de un partido que lo gobierna, con un delincuente declarado prófugo por sus tribunales de justicia (que las últimas investigaciones policiales lo sitúan al mando de una oleada potencialmente terrorista) y bajo la atenta vigilancia de un ciudadano de un país extracomunitario, acostumbrado a “mediar” en conflictos bélicos entre guerrillas armadas en países tropicales.

Ya expresamos nuestro asombro y valoración del coste financiero que para el Reino de España y las corporaciones en él ubicadas de la versión inicial de este espectáculo lamentable en la entrada de este blog del pasado 14 de diciembre sobre “el precio de las mediaciones internacionales del Reino de España: el coste financiero de un espectáculo insólito”.

Una versión corregida y aumentada de un espectáculo insólito

Decimos que, ahora, asistimos a la versión -corregida y aumentada- del espectáculo insólito someramente descrito porque:

a) Versión corregida (en su deformidad)

La prensa nos da cuenta de cómo los partidos políticos implicados en las negociaciones insólitas confirman la versión corregida en dos aspectos:

a.1) En su aspecto subjetivo tanto porque anuncian la ampliación de aquellas negociaciones a otro partido nacionalista como porque anuncian la comparecencia del presidente del ejecutivo español, del -hasta el momento- prófugo de la Justicia española y de un tercer representante del otro partido nacionalista.

a.2) En su aspecto circunstancial porque asimismo se anuncia que las negociaciones insólitas modificaran su sede -siempre extracomunitaria (Suiza)- hacia otro Estado, convirtiendolas así en una suerte de espectáculo circense transhumante. Todo ello con el anuncio de nuevos relatores o mediadores siempre experimentados en “mediar” en conflictos bélicos.

b) Versión aumentada (en sus protagonistas)

Los medios de comunicación llevan informando del compromiso alcanzado entre el presidente del gobierno y el de la oposición de someter la renovación del CGPJ a la mediación, supervisión o vigilancia de la Comisión Europea.

A nuestro modesto entender, se trata de un error técnico-jurídico evidente porque,  siendo cierto que la normativa de la UE prevé que la Comisión Europea desarrolle funciones arbitrales o de mediación, supervisión o vigilancia, siempre lo hace respecto del cumplimiento del Derecho de la UE por Estados miembros o entidades privadas; pero nunca respecto de negociaciones entre el presidente del gobierno de un Estado miembro y el de la oposición y nunca respecto a la aplicación de la Constitución nacional en la renovación del órgano de gobierno de los jueces.

Nos parece que la rapidez y el entusiasmo perfectamente descriptibles mostrados por la Comisión Europea en asumir el encargo de mediar en las cuitas internas del gobierno y la oposición en la renovación del órgano de gobierno de los jueces son un síntoma claro del error técnico-jurídico cometido.

A lo anterior cabe añadir que el recurso a la mediación, supervisión o vigilancia de la Comisión Europea implica la completa falta de confianza recíproca entre ambos interlocutores que redundará en un daño reputacional para el Reino de España que gobiernan o pretenden gobernar.

Transición al esperpento

Esta fea costumbre de recurrir a la mediación, verificación, en definitiva,  tutela de instituciones internacionales por parte de un Estado soberano miembro de la UE nos lleva a calificar el espectáculo insólito de esperpento porque el fenómeno empieza a mostrar los rasgos propios de lo que el DRAE define como “persona, cosa o situación grotescas o estrafalarias” o, con mayor precisión, “concepción literaria creada por Ramón M.ª del Valle-Inclán hacia 1920, en la que se deforma la realidad acentuando sus rasgos grotescos” y ofrece los sinónimos de “adefesio, extravagante, ridiculez, disparate, desatino, espantajo, mamarracho”. Y ello porque todos y cada uno de ellos resultan perfectamente aplicables a los protagonistas del espectáculo lamentable.

En todo caso, nos parece justo constatar que todo error exige su graduación y, en este caso, es evidente que no tiene nada que ver la muestra de la más absoluta indignidad implícita en la mediación que vigila los tratos secretos y espurios entre un delincuente chantajista y un gobierno chantajeado por parte de una institución privada y un mediador pintoresco por estar especializado en pacificar conflictos bélicos entre guerrillas y la mediación -transparentemente errónea- entre el gobierno y la oposición de un Estado soberano miembro de la UE por una institución pública legítima de la misma UE.

Crece el coste reputacional para el Reino de España en los mercados financieros internacionales

Y, como “nada es gratis”, los esperpentos descritos tienen un coste doble:

a) El coste inmediato y directo de las negociaciones espurias en forma de alojamientos, comidas, viajes (en su mayoría, en vuelos privados) y otros gastos de representación; todos en la cuantía abultadísima que la dignidad de los personajes reclama. Y que no se nos replique diciendo que estos gastos son el chocolate del loro porque responderemos -alto y claro- que no es cuestión de cantidad sino de calidad de la malversación de fondos públicos. En definitiva, que no pretendan mostrarnos el dedo de aquellos gastos para tapar la luna de la corrupción y la malversación de caudales públicos porque entonces diremos que el loro es, en este caso, un pajarraco indigno y sobrealimentado.

b) El coste reputacional de aquellas negociaciones espurias para el Reino de España en los mercados financieros internacionales en una exhibición de una suerte de minoría de edad humillante de un Estado miembro de la UE que implicará, a medio o largo plazo, exceso de costes de la financiación pública y privada por la necesidad de incrementar los intereses a pagar para colocar la deuda pública emitida por el Reino de España para compensar el incremento de riesgo de insolvencia.

Nota final: Mañana publicaremos la última de las entradas de este intermezzo navideño que llevará por título El precio de las amistades peligrosas: los amigos de mis enemigos son mis enemigos.