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El precio del dispendio: la agencia de calificación crediticia DBRS advierte de los «costosos acuerdos» del pacto de investidura que podrían dificultar la reducción del déficit público

En la página web de la agencia de calificación crediticia DBRS Morningstar se publicaba, el pasado día 28 de noviembre, una opinión preocupante -una más- para el crédito del Reino de España en los mercados financieros internacionales; de la que pasamos a dar cuenta.

Debemos recordar a nuestros lectores que, con esta entrada, seguimos cuadrando el balance financiero de la infamia del Reino de España que venimos realizando -con trabajo y con pena- en los últimos días siguiendo el ignominioso proceso político al que venimos asistiendo -asombrados y temerosos- la mayor parte de los ciudadanos españoles. Constatamos que el pasivo del descrédito del balance crece por días y será cada vez más complicado cuadrarlo con un activo de crédito que costará generaciones construir; porque es bien sabido que el crédito financiero se pierde rápido, pero se tarda mucho más tiempo en recuperarlo.

Por lo tanto, esta entrada sigue el sendero triste de las cuatro anteriores sobre “el precio de la desigualdad”; “el precio de la balkanización”; “el precio del descrédito” y “el precio de la imprudencia”.

La opinión publicada en la página web de la agencia de calificación crediticia DBRS Morningstar: un salto cualitativo en el descrédito

Conviene comenzar recordando a nuestros lectores que DBRS Morningstar es una agencia de calificación crediticia global fundada en 1976 (originalmente conocida como Dominion Bond Rating Service) en Toronto, Canadá que, en julio de 2019, DBRS fue adquirida por la empresa internacional de servicios financieros Morningstar Inc., tiene oficinas en Toronto, Nueva York, Chicago, Londres, Frankfurt y Madrid y es la cuarta agencia de calificación crediticia por cuota de mercado global.

Pasamos a describir un descenso en la opinión de DRSB sobre el crédito del Reino de España en dos fases (advertimos a los lectores que el lenguaje de las agencias de calificación crediticia es extremadamente sutil y huye de toda expresión categórica):

a) Primera fase. Mayo de 2020: Una primera opinión descendente por la gestión de la crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus

El 30 de mayo de 2020 DBRS anunció que mantenía el ráting de España en ‘A’ pero rebajaba su perspectiva de ‘positiva’ a ‘estable’, por el impacto que tendría la crisis económica derivada la pandemia del coronavirus y las duras medidas adoptadas en el marco de la declaración del estado de alarma. La agencia canadiense adelantaba la revisión del rating de España inicialmente prevista para septiembre de ese año 2020 debida al impacto del Covid-19; rebajando la perspectiva a ‘estable’ ante la previsible recesión económica ese año al ser uno de los países más afectados por la pandemia (ver la noticia en Expansión del 30 de mayo de 2020).

b) Segunda fase. Noviembre de 2023: Una segunda opinión descendente por el previsible impacto de los acuerdos para la investidura del presidente en la reducción del déficit público

Tal y como indicamos en el inicio de esta entrada, la agencia de calificación crediticia DBRS Morningstar publicaba, en su página web del pasado día 28 de noviembre, una opinión preocupante -que se une a las previas de Moodys y S&P- para el crédito del Reino de España en los mercados financieros internacionales. La prensa daba noticia de ello diciendo: “La agencia de rating DBRS se suma a Moody’s y pone bajo vigilancia los pactos de Sánchez con Junts. Admite su inquietud por la la agitación política causada por los acuerdos para la investidura del presidente y avanza que monitorizará la evolución de las relaciones entre el Estado y la Generalitat. Advierte de que los «costosos acuerdos» alcanzados por el PSOE podrían dificultar la reducción del déficit (ver la noticia en la edición del 29 de noviembre del Diario ABC).

c) Diferencia de esta nueva “vuelta de tuerca” de 2023 dañina para el crédito del Reino de España en los mercados financieros internacionales

Convine añadir que esta nueva “vuelta de tuerca” dañina para el crédito del Reino de España en los mercados financieros internacionales presenta unas características diferenciales en sus causas y efectos previsibles respecto de la opinión de 2020 que la hace particularmente preocupante porque:

c.1) Mientras la de 2020 obedeció a una suerte de causa de fuerza mayor cual fue la pandemia del coronavirus y la gestión -manifiestamente mejorable- de la crisis económica derivada mediante medidas -muchas veces draconianas y ayunas de justificación adoptadas en el marco de la declaración del estado de alarma, declarado inconstitucional

c.2) La opinión de DBRS Morningstar de 2023 obedece a un proceso negociador que -en nuestra humilde opinión- amén de inconstitucional, resulta insólito y “pintoresco” en un Estado miembro de la UE -que se supone soberano- que anuncia negociará -a partir de mañana 2 de diciembre de 2023- aspectos esenciales de su soberanía nacional con un delincuente en un país extracomunitario con la tutela de terceros “verificadores” (¿?) de identidad ignota y en la mas “ardiente oscuridad”;  ofreciendo ante la comunidad financiera internacional una estampa más propia de la época de la descolonización que de un país europeo.

Es innecesario decir que esta estampa propia de un sainete costumbrista -que sería cómica si no fuera trágica-  se revela como catastrófica para el crédito del Reino de España en los mercados financieros internacionales; por las razones que pasamos a exponer.

Impacto en el crédito del Reino de España en los mercados financieros internacionales

Procede comenzar por explicar al lector la razón del título de esta entrada (“El precio del dispendio”) acudiendo al siempre seguro puerto del DRAE que define el término “dispendio” como “gasto excesivo e innecesario de dinero o bienes materiales” y como “gasto excesivo de tiempo, energía, medios, etc.”. Término que refleja con inusitada claridad las consecuencias financieras -internas y externas- del malhadado proceso negociador en el que, si hay alguna cosa clara en su absoluta opacidad, es que se esta haciendo un gasto excesivo e innecesario del dinero” del sufrido contribuyente.

Y no queremos poner punto final a esta entrada sin desmentir una falacia tan evidente en su publicidad como primitiva en su formulación que insulta a la inteligencia. En este sentido, en la entrada del día 20 del mes en curso, titulada “El precio de la desigualdad: Moody’s avisa del efecto negativo para el ‘rating’ de España de la condonación asimétrica de la deuda autonómica”; que inauguraba este balance financiero de la infamia; salíamos a desmentir un deliberado, grave y manifiesto error de cálculo cuando, al referirnos al “riesgo político” para el perfil crediticio de España” decíamos: “Desde el punto de vista de la financiación del Estado central -esto es, de lo que hasta el momento se denomina tanto en la UE como en las finanzas internacionales como Reino de España- los analistas de Moody’s ponen sobre aviso a los potenciales compradores de deuda soberana española por los pactos alcanzados para formar el Ejecutivo puesto que consideran que los acuerdos alcanzados resultan negativos para el perfil crediticio de España debido al mayor riesgo político por la fragmentación política dentro de la sociedad española” y añadíamos que “resulta de todo punto evidente que resulta falaz la idea de que la condonación de aproximadamente 45.000 millones de euros a corto plazo de la deuda autonómica tendrá un coste de suma cero para las finanzas del Estado español”. 

ADDENDA DESDE EL ASOMBRO

El precio de la contumacia: El coste de la prolongación de un conflicto diplomático innecesario e inoportuno

Comenzamos este addenda recordando a los amables lectores que la confianza que suscita un país o una entidad privada es el presupuesto esenciales para la medición de su riesgo crediticio y, por ende, del acceso y el coste de su financiación en los mercados financieros internacionales.

Partiendo de esta premisa, no alcanzamos a comprender la conducta que ha seguido el ejecutivo del Reino de España desde la última entrada de este blog del pasado viernes día 1 de diciembre y es por ello por lo que titulamos esta addenda refiriéndonos a la contumacia, definida por el DRAE como “Tenacidad y dureza en mantener un error”.

Contumacia en el error de dañar el crédito internacional del Reino de España que se va pareciendo cada día más a una conducta autolítica de difícil explicación racional que únicamente en la psiquiatría -antes que en la economía- encuentra el adecuado diagnóstico. Y este diagnóstico es obligado a la vista de comportamientos en el plano internacional y nacional:

a) En la esfera internacional, no solo de ha agravado -de forma pública, gratuita, innecesaria y y unilateral- el inoportuno y dañoso conflicto diplomático con el Estado de Israel; sino que se ha extendido hacia dos Estados miembros de la UE como Italia y Países Bajos y un Estado hermano en el afecto y la cultura, como Argentina.

b) En la esfera nacional, desde el día 2 de diciembre de 202, se han llevado fuera de nuestras fronteras -y, por tanto se han internacionalizado- las negociaciones de aspectos esenciales de nuestra soberanía nacional con un delincuente en un país extracomunitario con la tutela de terceros verificadores, profesionales en la mediación en conflictos bélicos entre partes beligerantes de Estados desestructurados o en procesos de descolonización. Desde nuestra limitada capacidad de observación, mucho nos tememos que este espectáculo de indignidad nacional que esta ofreciendo -urbi et orbe- el Reino de España no saldrá gratis sino que, antes al contrario, tendrá un altísimo coste para el acceso y el precio a pagar para conseguir financiación de su deuda soberana y de la deuda de sus empresas multinacionales.

Aun cuando, mucho nos tememos que somos la «voz que clama en el desierto«.