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El precio de las amistades peligrosas: los amigos de mis enemigos son mis enemigos

Ponemos punto final a esta serie de las entradas del intermezzo navideño con una que, lamentablemente, es una nota discordante en cualquier composición navideña, digna y, en definitiva, humana porque obedece a un paso más en el balance -inacabado- de la infamia que venimos descuadrando desde hace tiempo en este blog cual es el “aquelarre del Dia de los Inocentes” al que asistimos ayer en el norte de nuestro país.

El “aquelarre del Dia de los Inocentes”

Este aquelarre diurno (recordamos que el DRAE define aquelarre como “junta o reunión nocturna de brujos y brujas, con la supuesta intervención del demonio ordinariamente en figura de macho cabrío, para la práctica de las artes de esta superstición”) proyecta en el ámbito doméstico la tendencia sorprendente del ejecutivo que nos gobierna de enemistarse con algunas de las democracias más desarrolladas del Orbe. En efecto, en fechas recientes varias organizaciones terroristas nacionales e internacionales, con “hojas de servicio” cargadas de sangre de inocentes y de crímenes contra la Humanidad, han tenido a bien felicitar al ejecutivo del Reino de España por acciones u omisiones lesivas de algunas de las potencias económicas internacionales que han dejado “constancia en acta” de su indignación.

Una regla lógico-matemática de las afinidades en las relaciones internacionales

Las relaciones internacionales, domésticas y, en general, humanas se rigen, entre otras, por una regla lógico-matemática de las afinidades tan sencilla de explicar en sus causas como compleja de precisar en sus efectos. Esta regla -que es extrapolable a las relaciones financieras entre países– opera en dos sentidos:

a) En sentido positivo a simile, nos dice que: los amigos de mis amigos son mis amigos y los enemigos de mis enemigos son mis amigos.

b) En sentido negativo a contrario nos dice: los enemigos de mis amigos son mis enemigos y los amigos de mis enemigos son mis enemigos.

Como hemos anticipado, esta regla viene a cuento de la tendencia autolítica para el Reino de España del ejecutivo que nos gobierna de enemistarse con algunas de las democracias más desarrolladas del Orbe por acciones, en forma de declaraciones inoportunas en su tiempo y en su forma;  u omisiones, en forma de retiradas de escenarios bélicos lesivas de los intereses de aquellas potencias con lo que nos hemos desalineado.

El alto coste financiero de las amistades peligrosas

Nos parece que estamos ante una de las dos formas negativas de cumplirse la regla lógico-matemática de las afinidades en las relaciones internacionales. En particular la que nos dice: el amigo de mis enemigos (el Reino de España así identificado por las felicitaciones efusivas recibidas recientemente de varias organizaciones terroristas nacionales e internacionales) es mi enemigo.

Como toda acción tiene y tendrá sus consecuencias, nos parece oportuno intentar pronosticar racionalmente el incremento del riesgo que esta conducta suicida supone para las inversiones españolas -públicas y privadas- en el exterior y las dificultades de financiación con cargo a los mercados financieros internacionales, decisivamente condicionados en su conducta por las naciones afrentadas.

Para tan difícil labor, comenzamos recurriendo al DRAE que define la amistad como el “afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato” y la enemistad como “aversión u odio entre dos o más personas”. Todo ello para alcanzar una primera conclusión que nos parece de todo punto evidente y que nos dice que no parece una decisión inteligente ni prudente ganarse la enemistad de dos de las democracias libres de nuestro planeta con mayor potencial financiero.

Tres reflexiones finales sobre la perdurabilidad de los efectos nocivos, la inconsistencia de las conductas y sobre los efectos transitivos

Queremos acabar estas reflexiones pedestres sobre el alto coste financiero que de seguro tendrán para el Reino de España las amistades peligrosas de varias organizaciones terroristas nacionales e internacionales con tres reflexiones:

a) La primera sobre la perdurabilidad de los efectos nocivos de tales amistadas porque -si de nos permite la metáfora doméstica- es de sobre conocido que “las manchas de sangre son muy difíciles de eliminar”.

b) La segunda sobre la inconsistencia de las conductas descritas porque en nuestro país hemos tenido pruebas más que sobradas de que los mismos líderes particularmente valerosos y firmes a la hora de afrentar los intereses geoestratégicos de algunas potencias mendigan un gesto de atención de sus mandatarios corriendo ligeros por los pasillos alfombrados de Cumbres internacionales.

c) La tercera es producto de la aplicación de la regla lógica de la transitividad de modo tal que podemos decir que si las organizaciones terroristas nacionales e internacionales que felicitan al ejecutivo son reos de crímenes de lesa humanidad, el hecho de que identifiquen al Reino de España como amigo lisonjeado puede llevar a atribuirle un cierto grado de complicidad.

Despedida y cierre: Anuncio de la próxima publicación del MANUAL DE LA INFAMIA

Despido este intermezzo navideño comunicando a los selectos -por escasos y por inteligentes- lectores de este blog que debemos volver a nuestros quehaceres habituales del análisis y exposición de las novedades acaecidas en la regulación financiera de la UE y de España.

Sin embargo, no queremos decir adiós sin anunciar la próxima publicación del Manual de la Infamia que será un pálido reflejo de la Historia Universal de la Infamia del divino J.L. Borges adaptada a las modestas capacidades de quien suscribe.

La génesis de este Manual de la Infamia se ubica en las numerosas entradas publicadas recientemente en este mismo blog sobre el Balance de la Infamia; aunque la convicción de la imperiosa necesidad de publicarlo nos la reveló la contemplación, el día de ayer, del “aquelarre del Dia de los Inocentes”. Y ello ha sido así porque aun permanecemos atónitos ante el espectáculo de abyección moral al que hemos asistido. Y, como dicen los sabios que la ciencia nace de la sensación de asombro del ser humano, queremos continuar un proyecto de investigación -que naturalmente no estará subvencionado- para aislar el factor cohesión social que explique comportamientos tales como traicionar la memoria de compañeros asesinados, romper lazos familiares, romper la palabra públicamente dada y otro similares que recordar no queremos.

La investigación para elaborar este Manual de la Infamia nos esta exigiendo un enfoque multidisciplinar no solo sociológico, sino también biológico porque queremos determinar el nivel de apnea moral que permite a un ser humano descender hacia las profundidades abisales de la abyección ética.

Aun cuando estamos en pleno proceso investigador, podemos anticipar que ya hemos aislado los tres factores principales de la infamia que -siguiendo las obras clásicas- son el Poder, el Odio y el Dinero. Nos falta concretar la importancia relativa de cada uno de ellos.

En todo caso, anticipamos que, para respetar la orientación de este blog del análisis y exposición de las novedades acaecidas en la regulación financiera de la UE y de España; para poder publicar el Manual de la Infamia prometido, solicitaremos el refugio del blog satírico de nuestro querido discípulo Javier Fernandez Alen. Esperamos que nos de asilo en aras del respeto emanado de la relación de todo maestro (yo) con su discípulo (el).