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El precio del descrédito: el Reino de España en el Informe de la Comisión Europea sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas de los Estados miembros de la UE

Damos cuenta de la situación del Reino de España que describe el Informe Anual sobre Crecimiento Sostenible 2024 que publicó la Comisión Europea el pasado día 21 de noviembre porque nos parece de indudable interés para los lectores de este blog.

El balance financiero de la infamia

Con esta entrada seguimos cuadrando -penosamente (en su doble sentido de trabajoso y penoso)- el balance financiero de la infamia del Reino de España que venimos realizando en los últimos días siguiendo el ignominioso proceso político al que venimos asistiendo -asombrados- la mayor parte de los ciudadanos españoles. Por lo tanto, esta entrada sigue el sendero de las dos anteriores sobre “el precio de la desigualdad” y “el precio de la balkanización.

En esta ocasión no daremos cuenta de sendos informes de las dos principales -y prácticamente únicas- agencias globales de calificación crediticia, Moodysy S&P; sino que nos referiremos a la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo Europeo, al Consejo, al Banco Central Europeo, al Comité Económico y Social Europeo, al Comité de las Regiones y al Banco Europeo de Inversiones. Informe / Encuesta Anual sobre Crecimiento Sostenible 2024 (Communication from the Commission to the European Parliament, the European Council, the Council, the European Central Bank, the European Economic and Social Committee, the Committee of the Regions and the European Investment Bank; Annual Sustainable Growth Survey 2024; European Commission; Strasbourg, 21.11.2023; COM(2023) 901 final).

Debemos advertir, desde este momento, que los tres informes, a pesar de su diferente origen, contenido y finalidad;  presentan el denominador de expresar las dudas -razonables por evidentes- que despierta la Economía de nuestra nación en el concierto internacional cuando están en una evidente situación de riesgo no solo amenaza la igualdad sino también la prosperidad de los ciudadanos -por ahora- libres e iguales.

Los documentos de la Unión Europea de 21 de noviembre de 2023

Es manifiesto que la entrada de un blog no es el sitio adecuado para ofrecer un análisis -siquiera somero- de estos informes. Ello no es ónice para destacar algunos apartados preocupantes referidos, entre otros, al Reino de España. Así (advertimos a nuestros lectores que las negritas son de nuestra exclusiva autoría):

El documento de Preguntas y respuestas sobre el paquete de otoño del Semestre Europeo 2024 dice: “Los proyectos de planes presupuestarios de Eslovaquia, España, Luxemburgo y los Países Bajos fueron presentados por gobiernos provisionales, a la vista de la evolución de sus ciclos políticos nacionales. Por consiguiente, se invita a Eslovaquia, España y Luxemburgo a que presenten proyectos de planes presupuestarios actualizados lo antes posible.

El Informe sobre el mecanismo de alerta (IMA) es un “ejercicio de cribado para detectar posibles desequilibrios macroeconómicos. En él se identifican los Estados miembros para los que se requieren exámenes en profundidad a fin de evaluar si están afectados por desequilibrios que requieran la adopción de medidas políticas. La ronda anterior del procedimiento de desequilibrio macroeconómico concluyó que Chipre, Alemania, Grecia, Francia, Hungría, Italia, los Países Bajos, Portugal, Rumanía, España y Suecia estaban experimentando desequilibrios o desequilibrios excesivos. Por consiguiente, en el ciclo 2023-2024 se prepararán de nuevo revisiones en profundidad para estos países”. Sigue afirmando: “Las revisiones en profundidad están justificadas para once Estados miembros que fueron objeto de una revisión en profundidad en el anterior ciclo anual de supervisión del Procedimiento de Desequilibrio Macroeconómico y se consideró que experimentaban desequilibrios o desequilibrios excesivos. Estos países son Chipre, Alemania, Grecia, Francia, Hungría, Italia, Países Bajos, Portugal, Rumanía, España y Suecia. Las revisiones en profundidad evaluarán si estos desequilibrios se están agravando, corrigiendo o corrigiendo, para actualizar las evaluaciones existentes y evaluar las posibles necesidades políticas restantes”. Y también señala: “Los servicios de la Comisión llevarán a cabo el análisis de la segunda fase (utilizando un conjunto más amplio de datos cuantitativos y cualitativos, incluidos los relativos a los avances hacia los objetivos nacionales de 2030) en relación con los siete Estados miembros en los que se han detectado riesgos potenciales para la convergencia social ascendente en el presente informe (Bulgaria, Estonia, España, Italia, Lituania, Hungría y Rumanía)”.

El eco en la opinión pública española

Los medios de comunicación (El Mundo) se hacen eco de estos Informes de la Unión Europea mediante titulares que dicen (advertimos a nuestros lectores que las negritas son nuestras): “Bruselas exige al Gobierno medidas «creíbles» para reducir los altos niveles de déficit y deuda de España. La Comisión Europea afirma que el país atraviesa una situación fiscal «muy difícil» y amenaza con abrirle un expediente la próxima primavera. Europa se suma al Banco de España y a la AIReF y exige a Sánchez un plan de contención de deuda «creíble«. Y añaden que “el Gobierno siempre ha ignorado las peticiones de la Autoridad Fiscal y del BdE, y la recomendación de Bruselas corre el riesgo de tener la misma suerte. El Banco de España se lo ha solicitado en innumerables ocasiones al Gobierno de Pedro Sánchez sin obtener nunca una respuesta positiva. También la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) lo ha exigido otras tantas veces y siempre con la misma suerte. «No es el momento», acostumbran a señalar desde el Ministerio de Hacienda. Y ahora, Bruselas calca la petición de estos dos organismos y, a tenor de los precedentes, probablemente con igual éxito: un plan a medio plazo de reducción de deuda pública que sea «creíble», que realmente se pueda llevar a cabo y que evidencie un compromiso con la contención fiscal por parte de España. Así lo trasladó ayer la Comisión Europea, que publicó su valoración sobre el Plan Presupuestario remitido por el Ejecutivo entonces en funciones a mediados de pasado mes, y que alertó, además, de que la situación fiscal del país es «muy difícil» con una deuda pública que, efectivamente, es «muy elevada». En concreto, y según las estimaciones europeas, en 2024 el pasivo todavía estará en el 106,5% del Producto Interior Bruto (PIB), mientras que el Ejecutivo prevé que la cifra sea del 103,3%. En cualquier caso, magnitudes muy elevadas en ambos datos y muy por encima del 60% del valor de referencia que se establece en el Tratado de la UE.Esta referencia del 60% del PIB, cierto es, se antoja casi surrealista viendo los niveles en las que están instaladas las economías más endeudadas de la UE como Italia, Francia o la propia España, todas ellas muy por encima del 100% de deuda. Pero precisamente por eso se habla de un plan de medio plazo «creíble», en el que se plantee una reducción de pasivo real. Para que cuando se produzca la próxima recesión, España tenga una mayor capacidad de reacción, más espacio fiscal con el que desplegar medidas de ayuda. Esto es, justo lo contrario de lo que ocurrió con la crisis derivada de la pandemia, cuando la economía española tuvo comparativamente una menos capacidad de actuación. (…) La reducción del déficit prevista para el próximo año se debe, igualmente, al final de la mayor parte de ayudas contra la inflación y no a un esfuerzo enfocado en la contención. La Comisión así lo apuntó también ayer, al tiempo que avisó de que, incluso así, la desviación presupuestaria superará el límite del 3% que se contiene en las reglas fiscales que volverán en 2024. Bruselas estima que el dato sea, en concreto, del 3,2% mientras que el Ejecutivo afirma que sí retrocederá hasta el 3%. En Europa también preocupa la promesa que realizó Sánchez durante su discurso de investidura, y según la cual se mantendrá la rebaja del IVA sobre los alimentos. Por ello, Bruselas pide más «detalles» de esa medida, «detalles» que quiere que se incluyan en un Plan Presupuestario actualizado que el Ejecutivo deberá remitir «lo antes posible» a la Comisión”.

Conclusión: el déficit evidente de credibilidad de la Economía financiera del Reino de España y su alto coste

En conclusión, la Economía financiera del Reino de España muestra -en la actualidad y gracias al caleidoscopio infame que se dibuja en su gobernabilidad- un déficit evidente de credibilidad nacional (Banco de España y AIREF) e internacional (agencias de rating y autoridades europeas)  (el DRAE nos dice que la credibilidad, del Latín credibĭlis, es la cualidad de creíble y que, a su vez creíble, significa que puede o merece ser creído y por último, el término creer, en la segunda acepción, “tener a alguien por veraz”). Pues bien, mucho nos tememos que los mercados financieros internacionales no tienen al Reino de España por veraz y ese descrédito esta teniendo y tendrá, en el futuro, un precio. Que pagaremos todos sus ciudadanos.

Nota bibliográfica: El lector interesado en profundizar en la Comunicación de la Comisión Europea de la que damos cuenta en esta entrada puede consultar, también los documentos siguientes: La Comisión establece las prioridades clave del Semestre Europeo para el próximo año para reforzar la competitividad de la UE (Commission sets out key priorities in the European Semester for the year ahead to strengthen EU competitiveness; Brussels, 21 November 2023; European Commission – Press release IP/23/5871) y Preguntas y respuestas sobre el paquete de otoño del Semestre Europeo 2024 (Questions and answers on the 2024 European Semester Autumn Package European Commission; Questions and answers QANDA/23/5872; Brussels, 21 November 2023).

Agradecimiento: debo dejar constancia pública de mi gratitud a mi compañero y amigo, el profesor Adolfo Dominguez Ruiz de Huidobro, por su inestimable ayuda documental; imprescindible para preparar esta entrada del blog, y la práctica totalidad de ellas.