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El Bitcoin: La criptomoneda que se esfuma. Una noticia de justicia poética. La conjura de los necios

Este es un blog serio que pretende ofrecer a sus lectores información útil y actualizada sobre la regulación del sector financiero. Lo anterior no es óbice para que, cuando su editor descubre una noticia interesante y pintoresca que afecta al sector financiero y cuando esto sucede a las puertas de un fin de semana; en ocasiones no resista la tentación de dar cuenta de ella.

Una noticia pintoresca: buscando 167 millones de euros de bitcoins en un basurero municipal

Lo anterior resulta particularmente oportuno cuando la noticia pintoresca incide en un tema especialmente querido por nosotros como son las criptomonedas y, en concreto, la principal de ellas,  el Bitcoin que lleva atrayendo nuestra atención, cual polo magnético, desde el año 2015, en una suerte de “atracción fatal” (el lector puede consultar la entrada del pasado 22 de marzo de 2022 sobre los “Criptoactivos y criptomonedas: ¿El timo del tocomocho digital del siglo XXI? Enésima alerta de las Autoridades Europeas y Españolas de Supervisión de los mercados financieros sobre los riesgos que implican los criptoactivos para los inversores” y las muchas precedentes). Y si la noticia en sí misma considerada encierra una moraleja que ratifica las advertencias que venimos haciendo desde hace ya muchos años, pues: “Miel sobre hojuelas”.

La prensa diaria del pasado lunes, 30 de enero (en concreto el diario ABC) ofrecía el siguiente titular que atrajo de inmediato nuestra atención perpleja: El hombre que tiró (por accidente) 167 millones de euros en bitcoins. El hombre que se deshizo accidentalmente de lo que ahora equivaldría a 167 millones de euros en bitcoins no se rinde. Hace diez años, James Howells arrojó el disco duro del ordenador que contenía sus criptomonedas a un vertedero de Newport, en Gales. Ahora, expertos de la NASA y varios perros robots serán parte del equipo que le ayudará en la búsqueda del tesoro”.

La noticia seguía detallando que el ingeniero informático británico James Howells ha decidido formar algo así como su ‘Equipo A cripto’, un grupo de expertos cuya misión consistirá en recuperar aquellos 8000 bitcoins que guardaba en su monedero digital y que han llegado a tener un valor de 387 millones de euros (ahora estarían en torno a los 180 millones, dependiendo de la fluctuación de la criptomoneda). Howells, que lleva años intentado que el ayuntamiento de Newport le permita excavar en el vertedero donde arrojó su disco duro en 2013, tiene un plan maestro… y millonario. En su gincana particular por el basurero intervendrán desde Phil Bridge, un experto que trabajó con la NASA en la recuperación de datos del transbordador espacial Columbia tras su desintegración en el aire; hasta los perros robot Spot de BOSTON DYNAMICS, cuya misión será rastrear el terreno a través de un escáner para intentar localizar el disco perdido.

El problema con el que Howells lleva años dándose de cabeza es la oposición del ayuntamiento de la ciudad, que le ha negado de forma sistemática el acceso al lugar para excavar porque, según alegan, «un trabajo de esa naturaleza tendría un impacto ambiental muy negativo en el área circundante». Y todo esto, a pesar de que el ingeniero británico ofrece a las autoridades municipales que una cuarta parte de esa fortuna vaya a parar a sus arcas. James ha explicado que la búsqueda costaría casi once millones de euros, que duraría entre nueve y doce meses y que contaría con la ayuda de tecnología de inteligencia artificial. Además, asegura que su plan ha sido respaldado por fondos de inversión que están dispuestos a sufragar el coste así como el equipo necesario, a cambio de una parte de su fortuna.

La noticia sigue informando acerca de la escasa probabilidad de recuperar la clave privada que le permitirá acceder a sus criptomonedas y que ha estado en un disco duro bajo miles de toneladas de basura durante más de nueve años y del valor de 387 millones de euros (ahora estarían en torno a los 180 millones, dependiendo de la fluctuación de la criptomoneda) que han llegado a tener los Bitcoins esfumados.

Una moraleja preocupante

Al comienzo de esta entrada, decíamos que nos parecía interesante dar cuenta de esta singular historia porque encerraba una moraleja que ratifica las advertencias que venimos haciendo desde hace ya varios años sobre los riesgos que los criptoactivos, las criptomonedas y el Bitcoin en particular implican para el consumidor/inversor y para el sistema financiero en general. Amén de que el lector convendrá con nosotros en la dosis de justicia poética y de surrealismo enternecedor digno del mismísimo Dalí que implica buscar en un vertedero municipal un  tesoro digital que sus profetas llevan años diciéndonos que es incorruptible e inalterable gracias a la más moderna tecnología de registros distribuídos de la cadena de bloques (blockchain).

Una criptomoneda absolutamente insostenible: el Bitcoin

Por lo anterior, nos parece que esta noticia pintoresca es una magnífica oportunidad para insistir en los riesgos y en los efectos perversos que sobre la sostenibilidad energética comportan algunos criptoactivos, las criptomonedas y el Bitcoin en particular. Y remitiéndonos a la última entrada en la materia que publicamos en este blog el 19 de abril de 2022 bajo el título: “El Bitcoin: La criptomoneda absolutamente insostenible: Reflexiones a raíz de su manipulación en el contexto de la crisis económica derivada de la Guerra de Ucrania” insistir en queel Bitcoin es una criptomoneda absolutamente insostenible ya que contradice por completo cada uno de los tres factores de calidad clásicos de los activos financieros y cada uno de los tres nuevos factores típicos de la sostenibilidad financiera. En efecto:

a) El bitcoin y las criptomonedas en general contradicen el factor ambiental o ecológico, dado el extraordinario consumo de energía eléctrica que implica su producción o “minería” procedente, en su mayoría, de energías fósiles; equivalentes a 137 teravatios/hora en 2021, que se corresponden, aproximadamente, con la mitad del consumo eléctrico de España (256) más que los Países Bajos (111) y casi el triple que Suiza (58). Dispendio energético global carente de cualquier compensación ambiental (recordemos que el teravatio (TW) es una cantidad de potencia equivalente a 1012 vatios, esto es, 1 000 000 000 000 vatios, o un billón de vatios).  

b) El bitcoin y las criptomonedas en general contradicen el factor social; contradicción esta que ha quedado de manifiesto con la manipulación de plataformas y contra-plataformas fraudulentas de ayuda (crownfundings) a las víctimas de la Guerra de Ucrania instrumentadas mediante Bitcoins y tokens asociados (en este sentido, el reportaje de Tim Bartz sobre “La fiebre del bitcoin” publicado en el suplemento dominical del 17 de abril del diario ABC destaca con acierto, en forma de titular, esta manipulación con el título del “horror de especular con las víctimas de la guerra”) .

c) El bitcoin y las criptomonedas en general contradicen el factor de gobernanza corporativa al estar basadas en una confianza antropológicamente infundada en una comunidad de usuarios sin determinar ni controlar en sentido ético. Mostrando así un defecto estructural o sistémico -que no coyuntural o anecdótico- vinculado a la tecnología de registros distribuidos descontrolada en que basa su funcionamiento.

d) El bitcoin y las criptomonedas en general contradicen el factor de la rentabilidad, por la indeterminación y opacidad del rendimiento periódico o esporádico del Bitcoin y su volatilidad enloquecida que le ha conducido de los 10.000 dólares/unidad en 2017 a los 67.559 dólares/unidad en 2021 y aventura llegar al millón de dólares en un futuro próximo cuando se acerque la mítica frontera de los 21 millones de Bitcoins programados como cifra máxima por su también mítico -y misterioso- creador Satoshi Nakamooto. En este sentido, recordemos que la alerta de   las Autoridades Europeas de Supervisión del pasado 17 de marzo títulada “Los reguladores financieros de la UE advierten a los consumidores sobre los riesgos de los criptoactivos” (Ref.: ESA 2022 15) destacaba las fluctuaciones extremas de precios de los criptoactivos en general, las criptomonedas en especial y el Bitcoin en particular.

e) El bitcoin y las criptomonedas en general contradicen el factor del riesgo, por la falta absoluta de cobertura ante los impagos que se han producido en el pasado y pudieran producirse en el futuro; excepto esa misteriosa e indeterminada una comunidad de usuarios que responde más a la conducta propie de una secta que a un deudor financiero solvente. En este sentido, recordamos que la alerta de   las Autoridades Europeas de Supervisión del pasado 17 de marzo titulada “Los reguladores financieros de la UE advierten a los consumidores sobre los riesgos de los criptoactivos” (Ref.: ESA 2022 15) destacaba la ausencia de protección ya que “la mayoría de los criptoactivos y la venta de productos o servicios relacionados no están regulados en la UE” razón por la que el inversor carecerá  de los derechos y las medidas de protección disponibles para los consumidores de servicios financieros regulados, tales como los mecanismos de denuncia o recurso.

f) El bitcoin y las criptomonedas en general contradicen el factor de la liquidez, por la imposibilidad de garantizar la desinversión en Bitcoins mediante su conversión en moneda de curso legal. Iliquidez que no puede pretender combatirse con redes de cajeros (224 en España, 40 en Alemania, 2394 en Canadá) incontrolados e insignificantes en relación con el volumen de inversión global de 814 miles de millones de dólares.

La conjura de los necios

En conclusión, debemos remitirnos nuevamente a la última entrada en la materia que publicamos en este blog el 19 de abril de 2022 en la que acabábamos advirtiendo que  la expansión en España de la inversión en criptoactivos en general, en criptomonedas en especial y en el Bitcoin en particular, (como lo demuestra el número relativamente elevado de 224 cajeros) es un síntoma muy negativo del deslizamiento de nuestra Economía hacia la especulación, propia de momentos inflacionistas y totalmente opuesta a la Agenda 2030 y a sus objetivos de sostenibilidad general y de sostenibilidad financiera en particular. Por ello, nos parece que no estaría de más que las autoridades públicas intensificaran las medidas ya adoptadas de prevención y control del fraude en este campo.

Decíamos entonces y repetimos ahora: “Únicamente nos queda poner punto final a esta entrada reiterando -cual “voz que parece que clama en el desierto”- la advertencia que hacíamos en la última entrada en la materia del pasado 22 de marzo: ¡CUIDADO CON VICTIMISMOS FUTUROS Y RECLAMACIONES POR PARTE DE INVERSORES AVARICIOSOS DE LA RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL DEL ESTADO POR “CULPA IN VIGILANDO” DE LAS AUTORIDADES PÚBLICAS DE SUPERVISIÓN!

Nos parece que una interpretación holística del mundo cripto nos conduce derechamente a la cita de una frase de la obra genial de John Kennedy Toole, La conjura de los necios:

Iba a ser un destino malévolo: ahora se enfrentaba a la perversión de tener que ir a trabajar