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El tipo de interés usurario de las tarjetas “revolving”: la Sentencia 149/2020 del Pleno de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo de 4 de marzo de 2020

Importancia en el mercado bancario de las tarjetas de crédito “revolving”

Los datos proporcionados por el Banco de España muestran que la financiación -especialmente, del consumo de los particulares- mediante las denominadas las tarjetas de crédito revolving ha experimentado un crecimiento sostenido desde el año 2010 en términos de volumen y una especie de campana de Gauss en cuanto al tipo medio de interés aplicado. Así vemos que en el año 2010 el importe fue de 8.657 millones de euros con un tipo de interés medio del 19.32%, en el año 2011 el importe fue de 8.775 millones de euros con un tipo de interés medio del 20.46%, en el año 2012 el importe fue de 8.343 millones de euros con un tipo de interés medio del 20.90%, en el año 2013 el importe fue de 8.488 millones de euros con un tipo de interés medio del 20.68%, en el año 2014 el importe fue de 8.850 millones de euros con un tipo de interés medio del 21.17%, en el año 2015 el importe fue de 9.049 millones de euros con un tipo de interés medio del 21.13%, en el año 2016 el importe fue de 11.040 millones de euros con un tipo de interés medio del 20.84%, en el año 2017 el importe fue de 13.290 millones de euros con un tipo de interés medio del 20.80%, en el año 2018 el importe fue de 13.032 millones de euros con un tipo de interés medio del 19.98% y en el año 2019 el importe fue de 13.207 millones de euros con un tipo de interés medio del 19.64%. Por otro lado, el nivel de exposición estimado de los bancos al riesgo derivado de estas tarjetas va desde los 1.000 millones de euros de Caixabank a los 670 millones de Bankinter, 625 millones de Banco Santander, 500 millones de BBVA, 300 millones de Banco Sabadell y 200 millones de Bankia.

Jurisprudencia sobre préstamos y créditos usurarios

En la década de los años 80 del pasado siglo XX, la Ley de 23 de julio de 1908, de represión de la usura (también denominada “Ley Azcárate”) experimentó una suerte de revitalización en su aplicación por nuestros tribunales recordando a quien fuera menester que seguía estando vigente y que, por lo tanto, era aplicable y que –parafraseando al Tenorio- “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”. Más tarde, ya en la segunda década del presente siglo XXI, la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo estableció unos criterios de interpretación unitaria y sistemática de aquella Ley de represión de la usura en sus Sentencias núm.406/2012, de 18 de junio y núm.677/2014, de 2 de diciembre. La doctrina jurisprudencial quedó fijada en la Sentencia del Pleno de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo núm.628/2015, de 25 de noviembre. Esta última doctrina sentada por la Sentencia núm.628/2015 ha servido de base fundamental a la Sentencia 149/2020, de 4 de marzo, que ahora pasamos a comentar y que, en su Fundamento de Derecho Tercero, la sintetiza del siguiente modo:

“i) La normativa sobre cláusulas abusivas en contratos concertados con consumidores no permite el control del carácter «abusivo» del tipo de interés remuneratorio en tanto que la cláusula en que se establece tal interés regula un elemento esencial del contrato, como es el precio del servicio, siempre que cumpla el requisito de transparencia. La expresión de la TAE es requisito imprescindible, aunque no suficiente por sí solo, para que la cláusula que establece el interés remuneratorio pueda ser considerada transparente. ii) Para que la operación crediticia pueda ser considerada usuraria, basta con que se den los requisitos previstos en el primer inciso del art. 1 de la Ley de Represión de la Usura , esto es, «que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso», sin que sea exigible que, acumuladamente, se exija «que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales». iii) Dado que conforme al art. 315, párrafo segundo , del Código de Comercio, «se reputará interés toda prestación pactada a favor del acreedor», el porcentaje que ha de tomarse en consideración para determinar si el interés es notablemente superior al normal del dinero no es el nominal, sino la tasa anual equivalente (TAE), que se calcula tomando en consideración cualesquiera pagos que el prestatario ha de realizar al prestamista por razón del préstamo, conforme a unos estándares legalmente predeterminados. iv) Para determinar si el préstamo, crédito u operación similar es usurario, el interés con el que ha de realizarse la comparación es el «normal del dinero». Para establecer lo que se considera «interés normal» puede acudirse a las estadísticas que publica el Banco de España, tomando como base la información que mensualmente tienen que facilitarle las entidades de crédito sobre los tipos de interés que aplican a diversas modalidades de operaciones activas y pasivas. No es correcto utilizar como término de comparación el interés legal del dinero. v) La decisión de la Audiencia Provincial de considerar como «no excesivo» un interés que superaba ampliamente el índice fijado en la instancia como significativo del «interés normal del dinero» (el tipo medio de los créditos al consumo) no fue correcta, puesto que la cuestión no era tanto si ese interés es o no excesivo, como si es «notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso», y una diferencia tan importante respecto del tipo medio tomado como referencia permite considerar el interés estipulado como «notablemente superior al normal del dinero». vi) Corresponde al prestamista la carga de probar la concurrencia de circunstancias excepcionales que justifiquen la estipulación de un interés notablemente superior al normal en las operaciones de crédito al consumo. vii) No pueden considerarse como circunstancias excepcionales que justifiquen un interés notablemente superior al normal del dinero el riesgo derivado del alto nivel de impagos anudado a operaciones de crédito al consumo concedidas de un modo ágil y sin comprobar adecuadamente la capacidad de pago del prestatario, por cuanto que la concesión irresponsable de préstamos al consumo a tipos de interés muy superiores a los normales, que facilita el sobreendeudamiento de los consumidores y trae como consecuencia que quienes cumplen regularmente sus obligaciones tengan que cargar con las consecuencias del elevado nivel de impagos, no puede ser objeto de protección por el ordenamiento jurídico”.

La Sentencia 149/2020 del Pleno de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo de 4 de marzo de 2020

Supuesto de hecho

El 29 de mayo de 2012, la Sra. X suscribió un contrato de tarjeta de crédito Visa Citi Oro con Citibank España S.A. -posteriormente cedido a Wizink Bank S.A.- en el que, entre otras estipulaciones, se fijó un tipo de interés inicial para pagos aplazados y disposiciones a crédito del 26,82 % TAE, que, en el momento de interponer la demanda era del 27,24% TAE.

Conflicto jurídico

a) El 24 de abril de 2018, la Sra. X interpuso demanda contra Wizink Bank S.A. en la que solicitó que se declarase la nulidad del contrato de tarjeta de crédito por existencia de usura en la condición general que establece el interés remuneratorio, al serle de aplicación los arts. 1, 3 y 9 de la Ley de 23 de julio de 1908 de Usura, así como el art. 6.3 del Código Civil y se condenara a Wizink al pago de las cantidades que excedieran del total del capital prestado y que hubieran sido satisfechas por la demandante por cualquier concepto con ocasión del mismo, más los intereses legales. Justificó su petición en que el interés remuneratorio estipulado era usurario, pues era notablemente superior al normal del dinero en la fecha en que fue concertado el contrato.

b) En su contestación a la demanda, Wizink sostuvo que los intereses remuneratorios pactados, en la modalidad de pago aplazado, con un tipo nominal anual inicial del 24%, TAE 26,82%, no podían ser considerados usurarios puesto que no eran notablemente superiores al tipo de interés habitual en el mercado de tarjetas de crédito revolving según los tipos de interés publicados por el Banco de España para dicho tipo de créditos.

c) El Juzgado de Primera Instancia núm. 8 de Santander dictó sentencia 231/2018, de 15 de octubre en la que estimó la demanda al considerar que se trataba de «una operación de crédito en la que el demandante es consumidor», y que resultaba aplicable la doctrina contenida en la Sentencia de pleno de 25 de noviembre de 2015.

d) La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Santander dictó sentencia 402/2019, de 9 de julio que desestimó sustancialmente el recurso de apelación del Banco porque consideró que el negocio jurídico en cuestión debía ser considerado como un crédito al consumo, por lo que la aplicación de un tipo de interés superior al normal en este tipo de créditos debía justificarse en la concurrencia de circunstancias especiales; tomando como base la repetida Sentencia del Tribunal Supremo 628/2015, de 25 de noviembre (RJ 2015, 5001).

e) El banco Wizink interpuso un recurso de casación contra dicha sentencia en base a un único motivo que se formulaba “al amparo del artículo 477.1 de la LEC, se denuncia la infracción del art. 1 de la Ley de Represión de la Usura en relación con la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre el requisito objetivo del interés usurario, justificándose su admisión en la oposición a doctrina jurisprudencial y por contradicción en las Audiencias Provinciales”.

Doctrina jurisprudencial

La Sentencia 149/2020 del Pleno de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo de 4 de marzo de 2020 desestima el recurso de casación y confirma, por lo tanto, la estimación de la demanda al considerar usurario el tipo de interés pactado sobre la base de un razonamiento que podemos sintetizar en tres postulados conforme al orden lógico siguiente:

Los dos caminos de posible control judicial del interés remuneratorio

La Sentencia 149/2020, en su Fundamento de Derecho Quinto, señala dos caminos de posible control judicial del interés remuneratorio al decir: “Aunque al tener la demandante la condición de consumidora, el control de la estipulación que fija el interés remuneratorio puede realizarse también mediante los controles de incorporación y transparencia, propios del control de las condiciones generales en contratos celebrados con consumidores, en el caso objeto de este recurso, la demandante únicamente ejercitó la acción de nulidad de la operación de crédito mediante tarjeta revolving por su carácter usurario”.

La suficiencia de la primera circunstancia objetiva del interés  prevista en el art. 1 de la Ley de Represión de la Usura para calificar como usurario un préstamo o crédito

El art. 1 de la Ley de 23 julio 1908 de Represión de la Usura establece: «Será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso […]». En este sentido, recordamos que, cuando el Fundamento de Derecho Tercero de la Sentencia 149/2020 sintetiza la doctrina de la Sala sentada en su Sentencia 628/2015, dice: “Para que la operación crediticia pueda ser considerada usuraria, basta con que se den los requisitos previstos en el primer inciso del art. 1 de la Ley de Represión de la Usura, esto es, «que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso», sin que sea exigible que, acumuladamente, se exija «que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales».

Las dos características del tipo de interés usurario: notoriamente superior al interés normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso

Para calificar de usurario a un tipo de interés debe reunir las dos características siguientes:

a) Ser notoriamente superior al interés normal del dinero. El Fundamento de Derecho Quinto de la Sentencia 149/2020 dice a este respecto: “1.- Para determinar la referencia que ha de utilizarse como «interés normal del dinero» para realizar la comparación con el interés cuestionado en el litigio y valorar si el mismo es usurario, debe utilizarse el tipo medio de interés, en el momento de celebración del contrato, correspondiente a la categoría a la que corresponda la operación crediticia cuestionada. Y si existen categorías más específicas dentro de otras más amplias (como sucede actualmente con la de tarjetas de crédito y revolving, dentro de la categoría más amplia de operaciones de crédito al consumo), deberá utilizarse esa categoría más específica, con la que la operación crediticia cuestionada presenta más coincidencias (duración del crédito, importe, finalidad, medios a través de los cuáles el deudor puede disponer del crédito, garantías, facilidad de reclamación en caso de impago, etc.), pues esos rasgos comunes son determinantes del precio del crédito, esto es, de la TAE del interés remuneratorio. 2.- A estos efectos, es significativo que actualmente el Banco de España, para calcular el tipo medio ponderado de las operaciones de crédito al consumo, no tenga en cuenta el de las tarjetas de crédito y revolving, que se encuentra en un apartado específico”.

b) Ser manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso. El Fundamento de Derecho Quinto de la Sentencia 149/2020 dice a este respecto: “8.- Han de tomarse además en consideración otras circunstancias concurrentes en este tipo de operaciones de crédito, como son el público al que suelen ir destinadas, personas que por sus condiciones de solvencia y garantías disponibles no pueden acceder a otros créditos menos gravosos, y las propias peculiaridades del crédito revolving, en que el límite del crédito se va recomponiendo constantemente, las cuantías de las cuotas no suelen ser muy elevadas en comparación con la deuda pendiente y alargan muy considerablemente el tiempo durante el que el prestatario sigue pagando las cuotas con una elevada proporción correspondiente a intereses y poca amortización del capital, hasta el punto de que puede convertir al prestatario en un deudor «cautivo», y los intereses y comisiones devengados se capitalizan para devengar el interés remuneratorio.9.- Como dijimos en nuestra anterior sentencia 628/2015, de 25 de noviembre (RJ 2015, 5001) , no puede justificarse la fijación de un interés notablemente superior al normal del dinero por el riesgo derivado del alto nivel de impagos anudado a operaciones de crédito al consumo concedidas de un modo ágil (en ocasiones, añadimos ahora, mediante técnicas de comercialización agresivas) y sin comprobar adecuadamente la capacidad de pago del prestatario, pues la concesión irresponsable de préstamos al consumo a tipos de interés muy superiores a los normales, que facilita el sobreendeudamiento de los consumidores, no puede ser objeto de protección por el ordenamiento jurídico. Por tanto, la justificación de esa importante diferencia entre el tipo medio aplicado a las tarjetas de crédito y revolving no puede fundarse en esta circunstancia”.

Aplicación al supuesto litigioso

El Fundamento de Derecho Quinto de la Sentencia 149/2020 aplica la doctrina sentada al caso litigioso comparando la desviación del tipo de interés con el de la Sentencia 628/2015 y diciendo: “5.- En el caso objeto de nuestra anterior sentencia (RJ 2015, 5001), la diferencia entre el índice tomado como referencia en concepto de «interés normal del dinero» y el tipo de interés remuneratorio del crédito revolving objeto de la demanda era mayor que la existente en la operación de crédito objeto de este recurso. Sin embargo, también en este caso ha de entenderse que el interés fijado en el contrato de crédito revolving es notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso y, por tanto, usurario, por las razones que se exponen en los siguientes párrafos. 6.- El tipo medio del que, en calidad de «interés normal del dinero», se parte para realizar la comparación, algo superior al 20% anual, es ya muy elevado. Cuanto más elevado sea el índice a tomar como referencia en calidad de «interés normal del dinero», menos margen hay para incrementar el precio de la operación de crédito sin incurrir en usura. De no seguirse este criterio, se daría el absurdo de que para que una operación de crédito revolving pudiera ser considerada usuraria, por ser el interés notablemente superior al normal del dinero y desproporcionado con las circunstancias del caso, el interés tendría que acercarse al 50%. 7.- Por tal razón, una diferencia tan apreciable como la que concurre en este caso entre el índice tomado como referencia en calidad de «interés normal del dinero» y el tipo de interés fijado en el contrato, ha de considerarse como «notablemente superior» a ese tipo utilizado como índice de referencia, a los efectos que aquí son relevantes. (…) 10.- Todo ello supone que una elevación porcentual respecto del tipo de interés medio tomado como «interés normal del dinero» de las proporciones concurrentes en este supuesto, siendo ya tan elevado el tipo medio de las operaciones de crédito de la misma naturaleza, determine el carácter usurario de la operación de crédito”.

Consecuencias prácticas de la Sentencia 149/2020 del Pleno de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo de 4 de marzo de 2020 en los pleitos futuros sobre el carácter usurario y la nulidad del tipo de interés pactado en los pleitos futuros sobre las tarjetas “revolving”

Es más que probable que la extensión cuantitativa implícita que supone esta Sentencia 149/2020 respecto de la Sentencia núm.628/2015 de la misma Sala al calificar como usurario un tipo de interés con un diferencial menor respecto del tipo medio excitará el celo de la floreciente industria patria del litigio bancario llevando a la interposición de numerosas demandas que suplicarán a nuestros juzgados y tribunales la declaración del carácter usurario del tipo de interés pactado y la consiguiente nulidad del contrato de tarjeta de crédito con la condenara al banco al pago de las cantidades que excedieran del total del capital prestado y que hubieran sido satisfechas por los demandantes por cualquier concepto.  

Es importante tener en cuenta que, en estos litigios futuros, como en los pasados, se deberán dilucidar conceptos indeterminados, con la consiguiente necesidad de especial ponderación por los juzgados y tribunales. En este sentido, la Sentencia 149/2020, en su Fundamento de Derecho Quinto, dice: “3.- A diferencia de otros países de nuestro entorno, donde el legislador ha intervenido fijando porcentajes o parámetros concretos para determinar a partir de qué tipo de interés debe considerarse que una operación de crédito tiene carácter usurario, en España la regulación de la usura se contiene en una ley que ha superado un siglo de vigencia y que utiliza conceptos claramente indeterminados como son los de interés «notablemente superior al normal del dinero» y «manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso». Esta indeterminación obliga a los tribunales a realizar una labor de ponderación en la que, una vez fijado el índice de referencia con el que ha de realizarse la comparación, han de tomarse en consideración diversos elementos”.

Y de todo lo anterior se infiere que resultara necesario adoptar cautelas especiales en los dos momentos cruciales sucesivos de la comercialización de las tarjetas “revolving” que son: En el diseño del producto, en el que el tipo de interés deberá adecuarse a las especiales características del mismo, respetando la regla de proporcionalidad directa entre el mayor riesgo asumido por el banco prestamista y la rentabilidad consiguiente y teniendo en cuenta que estas tarjetas “revolving” implican un mayor riesgo que el crédito personal al consumo y que el garantizado con hipoteca. En la comercialización propiamente dicha del producto, momento en el que el banco deberá garantizar el cumplimiento de los requisitos de la transparencia material.

P.D.: El lector interesado puede ver, sobre la Sentencia del Pleno de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo de 25 de noviembre de 2015 la entrada de este blog de 3 de diciembre de 2015 sobre “La Ley de la Usura cabalga de nuevo: La Sentencia del Pleno de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo de 25 de noviembre de 2015”; nuestra reciente “Guía de la contratación bancaria y financiera”, Ed. Thomson Reuters/Aranzadi, Colección Grandes Tratados Aranzadi, Cizur Menor 2020, pág.178 y ss.; y nuestro “Comentario a la Sentencia del Tribunal Supremo de 25 de noviembre de 2015 (628/2015). Aplicación de la Ley de represión de la usura a un contrato de apertura de crédito” en “Comentarios a las Sentencias de Unificación de Doctrina”. (dir. Yzquierdo Tolsada, M.) Vol. 7º (2015) Ed. BOE. Ed. Dykinson. Madrid 2017, pp. 719-730. Puede ver, también, nuestro comentario a la Sentencia de la Audiencia Territorial de Sevilla de 16 de octubre de 1985 en “La vigencia de la Ley de Usura como mecanismo de protección del consumidor a crédito”, publicado en la Revista de Derecho Bancario y Bursátil nº 25 1987, pp. 145 y ss