El Curso de “Influencer” Político Digital (CIPODI) y el extraño fracaso de su alumno más brillante, Bonifacio

 

 FIRMA INVITADA: JAVIER FERNANDEZ ALEN

 

 El Curso de Influencer Político Digital (CIPODI)  

 Aun cuando algunas/os envidiosas/os atribuyan la capacidad creativa del grupo de sabios de la Universidad Total Trasatlántica (UNITONTA) a una mezcla entre la avaricia de la Institución y de los propios sabios y el célebre dicho de que “la imaginación de los tontos es infinita”; lo cierto es que la incansable -a la vez que atenta e inteligente- observación de la realidad y, en particular, del mapa político reciente de nuestro país ha servido de acicate al mítico grupo de expertos de la UNITONTA para detectar otro nuevo  e interesante nicho de negocio formativo que enriquecerá, aún más si cabe,  la abundante y prestigiosa oferta formativa de la UNITONTA con un nuevo Curso de Influencer Política/o Digital (CIPODI).  

 El CIPODI nace -como todas las iniciativas innovadoras en el ámbito de la enseñanza- de la combinación de dos tendencias novedosas de creciente implantación, cuales son la digitalización y el liderazgo. En el primer aspecto, el grupo de expertos ha aprovechado todos los recursos disponibles de la inteligencia artificial (por ejemplo, los facilitadores de la innovación tecnológica como son los “sandboxes” o espacios controlados de pruebas) para construir un programa sugerente e interactivo. En cuanto al liderazgo, tras constatar, en los últimos meses y a la vista del lamentable espectáculo que nos deparan el “pactódromo” patrio y los misteriosos consensos municipales para subirse el sueldo los concejales de todos los partidos de manera cuasi-clandestina; que el mercadeo político es una corriente imparable, el grupo de sabios ha aplicado al mundo de la política las técnicas propias del marketing, en concreto, el fenómeno de las y los “influencers”. A tal efecto y viendo que las y los “influencers” de carne y hueso estaban resultando excesivamente caros de mantener y que, por lo tanto, estaban siendo sustituidos, con notable éxito, por personajes de existencia meramente digital, han procedido a implantar el CIPODI.

Las ventajas que aportan estas y estos Influenceres Políticas/os Digitales IPODIS) son incontestables en términos de bajo mantenimiento y de alto rendimiento. En cuanto al bajo mantenimiento, los IPODIS no precisan ser alimentados ni en sus dimensiones físicas ni en su vanidad, ni disponer de los carísimos alojamientos que exigen los de carne y hueso ni de todas las restantes ventajes y servidumbres que imponen aquellos. En lo que se refiere a su alto rendimiento, destaca su disponibilidad de 24 horas diarias  los 365 o 366 días del año, su capacidad de pacto ilimitada y mutante y la plasticidad de su opinión infinita para sostener -con plena convicción- una cosa y su contraria, sin solución de continuidad (esto es, su capacidad para decir post-verdades o lo que vienen a ser mentiras). Y todo ello gracias al Algoritmo de Ideología Cambiante, (ALGICAM) que la UINITONTA ya viene utilizando en su nuevo Máster en Pactología Digital (MAPATODI) del que hemos dado cuenta en la entrada precedente. En definitiva, el CIPODI de configura como una fábrica de creadoras/es de Influencers Políticos Digitales (IPODIS).

 

El extraño fracaso del alumno más brillante del CIPODI, Bonifacio: del “like” al “bee”,

El trabajo de fin de curso (TRAFICU) del alumno más brillante del CIPODI, de nombre Bonifacio, expreso la Idea genial de sustituir en las redes, el “like” por un “bee”, en alusión al seguimiento incondicional por los seguidores (“followers”), prueba del afecto y respeto que tenían al criterio de la o del “influencer”. Pues bien, esta idea tan sugerente de sustituir la expresión foránea anglosajona por la onomatopeya ovina, mucho más cercana a nuestra realidad y culturalmente transversal (porque es conocido que el balido de las ovejas no depende del idioma del país que habiten) se revelo nefasta para el futuro profesional de Bonifacio porque los “followers” interpretaron como insulto lo que era novedad, al apreciar, equivocadamente, que Bonifacio les estaba comparando con las ovejas. A partir de ese momento, Bonifacio desmintió la etimología misma de su nombra de pila, no hizo el bien, sino el mal y no consiguió que los sucesivos IPODIS que fue creando consiguieran ni “likes” ni “bees”, sino, por el contrario, gravísimo insultos dirigidos a sus progenitores digitales, en concreto, a su padre Bonifacio.