Medios de comunicación y mercado de valores. Buenas prácticas y acuerdos de la CNMV con las asociaciones de periodistas y de emisores

El mercado de valores como un mercado de información

Uno de los principios esenciales de la regulación del mercado de valores es el de transparencia porque los valores negociables y los instrumentos financieros -que son objeto de este mercado- son bienes de segundo grado cuyo valor sólo es perceptible sobre la base de un proceso de acopio y de interpretación de la información disponible sobre aquellos valores, sus emisores, el mercado, etc. Así, por ejemplo, para determinar el valor económico de unas acciones con vistas a invertir en ellas o venderlas, será preciso informarse sobre quien las ha emitido, las características de las acciones en sí, los mercados donde cotizan, etc. Y, por regla general, cuanto más complejo sea un instrumento financiero (por ejemplo, un derivado), más volumen de información será preciso acopiar y procesar para determinar su valor económico y decidir si invertir o desinvertir en él.

En definitiva, el substrato o la materia prima básica de lo que se negocia en el mercado de valores o instrumentos financieros es la información y de ahí que sea esencial garantizar que es un mercado transparente, esto es, una “casa de cristal” en las que los inversores deben informarse cumplidamente de los productos en los que arriesgar su ahorro.

 

Los abusos informativos en el mercado de valores

Por lo anterior, las normas de conducta que pretenden evitar el denominado “abuso de mercado” – reguladas en el Capítulo II del Título VII del TRLMV- se refieren, directa o indirectamente, a la información y afectan a tres grupos de sujetos (art.225 TRLMV):

a) Los intermediarios o entidades que prestan servicios de inversión (bancos, sociedades de valores, agencias de valores, etc.), que están obligados a mantener medidas de separación informativa interna, cuando presten servicios de inversión y, en particular, de asesoramiento de inversión (art.229 TRLMV) y a comunicar las operaciones sospechosas, cuando intervengan en las mismas (art.232 TRLMV).

b) Los emisores de valores en general y las sociedades anónimas cotizadas en particular, que deberán salvaguardar la información relevante para la cotización de sus valores o instrumentos financieros, mientras estén en fase de estudio o negociación cualquier operación jurídica o financiera (art.230 TRLMV) y difundirla cuando aquella operación haya culminado (art.228 TRLMV). Además, estas sociedades deberán elaborar, remitir a la CNMV y cumplir un reglamento interno de conducta y deberán remitir un compromiso por escrito que garantice la actualización de dichos reglamentos internos de conducta y que su contenido es conocido, comprendido y aceptado por todas las personas pertenecientes a la organización a los que resulte de aplicación. La CNMV podrá requerirle para que incorpore al reglamento cuantas modificaciones o adiciones juzgue necesarias en caso de desajuste o inadecuación a la naturaleza o al conjunto de actividades que la entidad o grupo desarrolla (art.225.2 TRLMV),

c) En general, cuantas personas o entidades realicen, de forma directa o indirecta, actividades relacionadas con los mercados de valores, que no podrán abusar de la información privilegiada a la que puedan acceder (arts.226 y 227 TRLMV) y tampoco podrán manipular las cotizaciones (art.231 TRLMV).

El lector interesado en estos abusos informativos puede ver nuestro Manual de Derecho del Mercado Financiero, Ed. Iustel, Madrid 2015, pág.582 y ss.

 

Las buenas prácticas difundidas por la CNMV sobre las relaciones entre las empresas cotizadas y los medios de comunicación

A la vista de la importancia esencial que tiene la información en el mercado de valores, nos parece particularmente interesante dar cuenta de sendos anuncios realizados por la CNMV el pasado 11 de abril sobre el papel de los medios de comunicación en el mercado de valores y sus relaciones con los emisores.

El primero de estos anuncios trata de las reuniones mantenidas por la CNMV, por una parte, con la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y la Asociación de Directivos de Comunicación (DIRCOM) y, por otra parte, con Emisores Españoles sobre las relaciones entre las empresas cotizadas y los medios de comunicación y el papel que corresponde a los medios en relación con la información de interés para el mercado que han cristalizado en la difusión por la CNMV de una serie de buenas prácticas sobre los aspectos siguientes:

a) Conferencias de prensa. En este sentido “se valora positivamente la práctica de que las empresas cotizadas convoquen a los medios de comunicación, al menos una vez al año con motivo de la presentación de sus resultados anuales, con participación de sus máximos ejecutivos, para informar sobre la marcha de la compañía y sus proyectos (…) Lógicamente, en este tipo de reuniones las compañías deben cuidar de no facilitar información relevante que no haya sido hecha pública previamente por los cauces legales correspondientes”.

b) Medidas alternativas de rendimiento. En este punto, se incorporan las recomendaciones de ESMA (Autoridad Europea de Valores y Mercados) sobre la utilización de indicadores financieros no normalizados (medidas alternativas de rendimiento o APM), tales como EBITDA, EBIT, beneficio subyacente, deuda neta, etc. Las recomendaciones de ESMA señalan que estas APM deberían tenerse en cuenta en cualesquiera informaciones que faciliten las empresas a medios de comunicación (notas de prensa, presentaciones, etc.), y no sólo en las informaciones relevantes difundidas a través de la CNMV. En concreto, se añade que “el objetivo de dichas recomendaciones es que las APM se utilicen de un modo claro y consistente. Reconociendo que pueden ser apropiadas en determinadas situaciones, ESMA recomienda, por ejemplo, que deben referirse a cifras y periodos homogéneos y que se debe explicitar siempre qué contiene cada APM utilizada”.

c) Momento de publicación de informaciones relevantes en el sentido de evitar cualquier tipo de retraso en la publicación de información relevante ya que el Reglamento europeo de abuso de mercado establece que la difusión de información relevante por los emisores debe hacerse tan pronto como sea posible una vez que se produzca el evento o hecho constitutivo de la información. En particular, la CNMV “considera aconsejable que las decisiones o acuerdos relevantes se adopten o suscriban tras el cierre del mercado, sin perjuicio de que, en los casos en que se adopten o suscriban antes, pueda retrasarse la publicación hasta dicho cierre si concurren los requisitos previstos en el artículo 17 del Reglamento europeo de abuso de mercado (caso que podrá darse, en particular, tratándose de informaciones de gran relevancia)”.

d) Revelación de conflictos de interés, señalando que “en el caso de artículos de opinión de interés para el mercado o los inversores, en particular si se refieren a situaciones que puedan suscitar controversia, se considera buena práctica revelar las vinculaciones con la materia tratada o posibles conflictos de interés que puedan afectar a sus autores”.

e) Códigos deontológicos porque “se considera especialmente relevante y se valora positivamente la función que pueden desempeñar los códigos deontológicos de autorregulación de la profesión periodística en el ámbito de la difusión de información de interés para los mercados”.

 

El protocolo de colaboración suscrito por la CNMV con la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE)

El segundo de los anuncios realizados por la CNMV el pasado 11 de abril sobre el papel de los medios de comunicación en el mercado de valores trata del protocolo de colaboración suscrito por la CNMV con la FAPE que establece, por una parte, que la FAPE pueda asesorar a la CNMV en cuestiones relacionadas con la información de interés para el mercado o los inversores que difundan los medios de comunicación; y, por otra parte, que la CNMV podrá dirigirse a la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo para obtener asesoramiento en los casos en que tenga que evaluar informaciones teniendo en cuenta las normas o códigos que regulan la profesión periodística.