De políticos, masters y universidades

Firma invitada: JAVIER FERNANDEZ ALÉN

 

Al amparo de la hospitalidad del anfitrión de este blog y en línea con entradas previas en las que he tratado de los masters y las universidades (como, por ejemplo, la entrada del pasado 28 de diciembre de 2017 titulada “Siguen volando los burros? De masters, cátedras y universidades” redactada en compañía de Víctor Costas Seoane) me asomo de nuevo a las páginas de este blog para brindarles un “relato ejemplar” que, en estas fechas de tribulación para algunos políticos y de asombro y perplejidad para el resto de ciudadanía, puede resultar de algún provecho e interés.

Uno de estos últimos días, mis amigos de la Universidad Total Trasatlántica (UNITONTA), a la que me he referido en entradas precedentes, me informaron de su proyecto de ampliación de las actividades de tan prestigioso centro universitario, por si era de mi interés formar parte de tan ilusionante iniciativa que se gestó de la siguiente manera. Los administradores de la UNITONTA, siempre atentos a la dinámica política y económica de la sociedad en la que vivimos, observaron el extraordinario y evidente interés de los políticos de todos los partidos del arco parlamentario, en los últimos años, por adornar sus curricula vitae con títulos y menciones universitarias que realzaran, más aún si cabe, sus indudables méritos intelectuales. Pues bien, esta observación les llevó a encargar a la Consultora Académica Jurídica Abierta (CAJA), a la que también me he referido en entradas precedentes, un informe tendente a aprovechar para la UNITONTA esta necesidad clamorosa de nuestra clase política. Y el resultado ha sido el “Informe de extensión de programas: clase política y universidades, principio y continuación de una bonita amistad” que entregó CAJA hace unos días, me han facilitado los administradores de UNITONTA y cuyas grandes líneas quiero compartir con Vdes. dado su evidente interés y actualidad. El informe consta de los tres apartados siguientes:

 

a) Un primer apartado dedicado a los nuevos programas cuya implantación sugiere y que detalla del siguiente modo:

 

El “gradus interruptus”, en el que el político/a matriculado podrá cursar unos años, meses, días u horas de cualquier especialidad con el derecho a que se le expida el certificado de “ha cursado estudios de …”.

El “gradus velocis”, en el que el político/a matriculado, gracias a la sensibilidad de la Universidad con su siempre escaso tiempo -por su absorbente dedicación al bien común- podrá concentrar en unos pocos meses los créditos de cualquier grado cuyo desarrollo, en condiciones normales, requiere el esfuerzo constante durante tres o cuatro años a un alumno/a no dotado de la mente preclara que suele adornar a nuestros políticos/as. Y ello le otorgará el derecho a que se le expida el título correspondiente con el certificado de “grado en …”.

El “masterfacil” que el político/a matriculado podrá cursar, desde cualquier lugar y en cualquier circunstancia, sin necesidad de asistencia física, gracias a las técnicas “on line” que potencia la moderna pedagogía; con el derecho a que se le expida el certificado de “master en …”.

La “tesis doctoral a la carta” que el político/a matriculado/a podrá elaborar sobre alguno de los temas de la bolsa a la que nos referiremos al sintetizar la segunda parte del Informe, invitar al acto solemne de lectura de su tesis a los compañeros del partido y medios de comunicación que considere convenientes y recibir el título que le acredite como “doctor en …”.

En “doctorado poteris causa” que el político/a -y, por natural extensión, el empresario/a- que presente algún mérito extraordinario tanto en la materia científica en la que se le conceda como en otras habilidades tangentes (como puede ser, v.gr. su generosa colaboración económica con la Universidad) podrá invitar al acto solemne de nombramiento y lectura de discursos de “laudatio” ajeno y agradecimiento propio a los amigos, familiares, compañeros del partido y medios de comunicación que considere oportunos y recibir el título que le acredite como “doctor honoris causa por la UNITONTA”.

Y esta primera parte del Informe acaba con el producto estrella que es el “programa Cyrano”, en honor al célebre personaje de la obra de Edmond Rostand, Cyrano de Bergerac porque, como sucede en esta obra de teatro clásico, se inspira en la colaboración de dos personajes que, en este caso, serán, por una parte, el político/a que, a modo del apuesto oficial/la, podrá pronunciar discursos brillantes escuchando -mediante un artilugio tecnológico (vulgo, “pinganillo”) convenientemente disimulado- la voz de un profesor/a de la UNITONTA que, a modo de Cyrano, le transmitirá el mensaje adecuado. Este ejemplo admirable de sinergia entre la faceta pública del político/a y la faceta discreta del profesor/a esta llamado a tener efectos revolucionarios en la gestión de la política del futuro y en las finanzas de la UNITONTA.

 

b) Un segundo apartado dedicado a crear una bolsa de temas de investigación especialmente adaptados a la clase política por su amplio espectro y su corrección, que pueden servir -a modo de comodín- como objetos de trabajos de fin de grado o fin de master o incluso de tesis doctorales. En esta bolsa se incluyen, entre otros muchos, los siguientes:

 

En el área de ciencias sociales: “La paz en el mundo: inminente, cercana, remota o imposible” o “La felicidad de los pueblos: ¿un derecho o un deber?

En el área de ciencias jurídicas: “El porvenir de la regulación mercantil: el regreso al trueque o la liberalización plena del comercio. Esta es la cuestión” o “El futuro del Derecho penal: la difícil elección entre la Ley del Talión o la absoluta impunidad del delincuente”.

En el área de ciencias de la naturaleza: “La negritud de los agujeros negros en el Espacio” o ¿Cómo giran las estrellas?

 

c) Un tercer apartado sobre profesorado que crea la nueva figura del profesor ausente como mutación genética de la tradicional figura del profesor visitante que resulta particularmente adaptada al político/a que necesita combinar el prestigio que a su CV puede dar la condición de profesor universitario, sin padecer las servidumbres e incomodidades derivadas de la efectiva dedicación a semejante actividad. Destaca también, en este apartado del informe, la especial atención a la figura del profesor trashumante internacional pensada para el político/a que quiere potenciar, más si cabe, sus méritos académicos añadiendo estancias como profesor en Universidades extranjeras, preferentemente norteamericanas y de localidades pequeñas, pero eufónicas.

 

En fin, mis amigos de la Universidad Total Trasatlántica (UNITONTA) están convencidos de que la ampliación de su oferta de programas que realizarán sobre la base del informe de la Consultora Académica Jurídica Abierta (CAJA) no sólo será un éxito académico y económico, sino que prestará un servicio impagable a la sociedad que podrá verse recompensada -en incluso arrobada- con la contemplación de unos CVs de sus políticos/as que reflejen, por fin, sus auténticos méritos.