Tres señales –aparentemente- contradictorias sobre la solvencia de la banca española y un resultado final tranquilizador

Tanto en este blog como en otros nos hemos referido a algunas señales, aparecidas durante el último mes, que parecían arrojar sombras de duda sobre la solvencia de nuestra banca. En concreto, en la entrada que publicábamos en el blog ¿Hay Derecho? del pasado 14 de julio -titulada “¿Quo vadis, Reino Unido? El BREXIT y los mercados financieros”-  constatábamos que los principales bancos españoles experimentaron, el 24 de junio,  pérdidas en sus cotizaciones iguales o superiores al 15%, de las que solo se habían recuperado en parte; y que 6 de las 10 primeras sociedades del Ibex 35 más “perjudicadas” el día 24 de junio por el BREXIT fueron bancos. La explicación residía –y sigue residiendo- en el grado de exposición de algunos bancos españoles al riesgo británico dado su nivel de implantación en el RU, tanto a nivel funcional, mediante la realización de operaciones bancarias; como a nivel estructural, mediante el control de la propiedad de bancos británicos relevantes.

Más tarde, a finales del mes de julio, se constataba que, dentro de la estrategia bajista –de ventas en corto- de algunos de los más importantes fondos de inversión alternativa, también denominados “hedge funds”  respecto de los valores de las empresas de la Bolsa española en general, destacaban las posiciones tomadas en algunos de los bancos españoles más destacados que llegaron a representar el 3% y el 5% de su capital, ocasionando pérdidas en su cotización bursátil que han alcanzado, durante este último año, el 33% y el 65%.

Pues bien, es estas estábamos cuando el pasado viernes 29 de julio el BCE hizo públicos los test de estrés de los bancos europeos que mostraban que los bancos españoles cumplían sobradamente el ratio de capital de máxima calidad con una solvencia tranquilizadora tanto en el escenario actual, tomando como fecha de referencia el 31 de diciembre de 2015; como en escenarios futuros, a 31 de diciembre de 2018, y ello tanto ante  hipótesis de normalidad como adversas.

Y el anterior contraste de señales nos invita a hacer la reflexión siguiente: los dos primeros síntomas tuvieron relación con el comportamiento de las acciones de los bancos españoles en los mercados bursátiles en dos escenarios “particulares” a efectos de valorar si significado sobre la solvencia fundamental de nuestros bancos. Y ello porque, por una parte, el BREXIT ha sido –y sigue siendo- un acontecimiento excepcional en sus causas y en sus consecuencias sobre la Economía (lo diga Agamenón o su porquero) y porque, por otro lado, las tácticas especulativas de ventas en corto de los fondos alternativos no suelen responder a análisis de los datos fundamentales de los emisores, sean bancos o no, sino a otras circunstancias de los mercados.

Frente a ello, los test de estrés del BCE nos dan información fiable sobre la solvencia de los bancos europeos tanto por el volumen de la información utilizada, como por la profundidad del análisis realizado, así como por la metodología  de comparar los datos a 31 de diciembre de 2015 con dos escenarios de futuro, a 31 de diciembre de 2018: un escenario base de normalidad, elaborado por la Comisión Europea y un escenario adverso, preparado por la JERS. Y en ambos escenarios, los bancos españoles muestran una solvencia aceptable.

En conclusión, de la anterior comparación y por las razones expuestas, no podemos más que deducir un mensaje tranquilizador sobre la solvencia de los bancos españoles.